¿Qué es el chantaje emocional?
El chantaje emocional describe un estilo de manipulación en el que alguien utiliza sus sentimientos como forma de controlar su comportamiento o de persuadirle para que vea las cosas a su manera.
La Dra. Susan Forward, terapeuta, autora y conferenciante, fue la pionera del término en su libro de 1997, “Emotional Blackmail: Cuando las personas de tu vida utilizan el miedo, la obligación y la culpa para manipularte”. Mediante el uso de estudios de casos, desglosa el concepto de chantaje emocional para ayudar a las personas a comprender mejor y superar este tipo de manipulación.
Ella describe el chantaje emocional como algo sutil e insidioso. “Puede aparecer como una retención de afecto, una decepción o incluso un ligero cambio en el lenguaje corporal”, explica.
Cómo funciona
Al igual que el típico chantaje, el chantaje emocional consiste en que alguien intenta conseguir lo que quiere de ti. Pero en lugar de guardar secretos contra ti, te manipulan con tus emociones.
Según Forward, el chantaje emocional pasa por seis etapas específicas:

1. Demanda
La primera etapa del chantaje emocional implica una demanda.
La persona puede decirlo explícitamente: “No creo que debas seguir saliendo con fulano”.
También pueden hacerlo de forma sutil. Cuando ves a ese amigo, pone mala cara y habla con sarcasmo (o no habla). Cuando les preguntas qué les pasa, dicen: “No me gusta cómo te miran. No creo que sean buenos para ti”.
Claro, expresan su demanda en términos de que se preocupan por ti. Pero sigue siendo un intento de controlar tu elección de amigo.
2. Resistencia
Si no quieres hacer lo que ellos quieren, probablemente se resistirán.
Podrían decir directamente: “No estás asegurado, así que no me siento cómodo dejándote conducir mi coche”.
Pero si te preocupa cómo se van a tomar una negativa rotunda, podrías resistirte de forma más sutil:
- “Olvidando” echar gasolina al coche.
- Olvidando dejar las llaves.
- No decir nada y esperar que se olviden.
3. Presión
Las personas siguen manifestando sus necesidades y deseos en las relaciones sanas. En una relación normal, una vez que expresas tu resistencia, la otra persona suele responder abandonando el tema o haciendo un esfuerzo por encontrar una solución juntos.
Un chantajista le presionará para que satisfaga su demanda, quizás con varios enfoques diferentes, entre ellos:
- Repetir su demanda de forma que quede bien (por ejemplo, “sólo pienso en nuestro futuro”).
- Enumerar las formas en que tu resistencia les afecta negativamente.
- Decir cosas como: “Si me quisieras de verdad, lo harías”.
- Criticando o degradando a usted.
4. Amenazas
El chantaje emocional puede consistir en amenazas directas o indirectas:
- Amenaza directa: “Si sales con tus amigos esta noche, no estaré aquí cuando vuelvas”.
- Amenaza indirecta: “Si no puedes quedarte conmigo esta noche cuando te necesito, tal vez lo haga otra persona”.
También pueden enmascarar una amenaza como una promesa positiva: “Si te quedas en casa esta noche, lo pasaremos mucho mejor de lo que lo harías saliendo. Esto es importante para nuestra relación”.
Aunque esto no parezca una amenaza, está tratando de manipularte. Si bien no indican claramente las consecuencias de tu negativa, sí dan a entender que seguir resistiendo no ayudará a tu relación.

5. Cumplimiento
Por supuesto, no quieres que cumplan sus amenazas, así que te rindes y cedes. Puede que te preguntes si su “petición” justifica tu resistencia.
La conformidad puede ser un proceso eventual, ya que te desgastan con el tiempo con presiones y amenazas. Una vez que cedes, la agitación da paso a la paz. Tienen lo que quieren, por lo que pueden parecer especialmente amables y cariñosos, al menos por el momento.
6. Repetición
Cuando demuestras a la otra persona que acabarás cediendo, ésta sabe exactamente cómo jugar en situaciones similares en el futuro.
Con el tiempo, el proceso de chantaje emocional le enseña que es más fácil acceder que enfrentarse a la presión y las amenazas persistentes. Puede que llegues a aceptar que su amor es condicional y algo que retendrán hasta que estés de acuerdo con ellos.
Incluso pueden aprender que un tipo de amenaza en particular hará el trabajo más rápido. Como resultado, es probable que este patrón continúe.
Ejemplos comunes
Aunque los chantajistas emocionales suelen utilizar una combinación de tácticas, Forward sugiere que sus comportamientos suelen ajustarse a uno de los cuatro estilos principales:
Castigadores
Alguien que utiliza tácticas de castigo dirá lo que quiere y luego le dirá lo que sucederá si no lo cumple.
A menudo se trata de amenazas directas, pero los castigadores también utilizan la agresión, la ira o el tratamiento silencioso para manipular.
He aquí un ejemplo a tener en cuenta:
- Tu pareja se acerca y te besa al entrar.
“¡He hecho una gran venta hoy! Vamos a celebrarlo. Cena, baile, romance…”, de manera sugerente.
“¡Felicidades!”, dices tú. “Pero estoy agotada. Pensaba darme un largo baño y relajarme. ¿Qué tal mañana?”
Su humor cambia al instante. Se va enfadado por el pasillo, dando portazos. Cuando les sigues e intentas hablar con ellos, se niegan a responder.

Autocastigadores
Este tipo de chantaje emocional también implica amenazas. Sin embargo, en lugar de amenazarte, los autocastigadores te explican cómo tu resistencia les perjudicará:
- “Si no me prestas dinero, mañana perderé mi coche”.
- “Si no nos dejas vivir contigo, nos quedaremos sin casa. Piensa en tus sobrinos. ¿Quién sabe lo que les pasará? ¿Quieres vivir con eso?”
Las personas que utilizan tácticas de autocastigo pueden dar vueltas a la situación para que parezca que sus dificultades son culpa tuya con el fin de que te sientas más inclinado a asumir la responsabilidad y ayudarles.
Sufridores
Una persona que sufre suele transmitir sus sentimientos sin palabras.
Si creen que les has despreciado o quieren que hagas algo por ellos, puede que no digan nada y muestren su infelicidad con expresiones de:
- Tristeza o abatimiento, incluyendo el ceño fruncido, suspiros, lágrimas o abatimiento, dolor o malestar.
Sin embargo, también es posible que te cuenten todo lo que contribuye a su desdicha.
Por ejemplo:
La semana pasada, le comentaste a un amigo que querías encontrar un compañero de piso para tu habitación vacía y el baño adjunto. Tu amigo te dijo: “¿Por qué no me dejas quedarme allí gratis?”. Te reíste del comentario, pensando que era una broma.
Hoy te han llamado, sollozando.
“Soy tan infeliz. Apenas puedo salir de la cama”, dicen. “Primero esa horrible ruptura, ahora mis miserables compañeros de trabajo… pero no puedo renunciar, no tengo ahorros. Necesito que pase algo bueno. No puedo aguantar así. Si tuviera un lugar donde quedarme un tiempo, donde no tuviera que pagar el alquiler, seguro que me sentiría mucho mejor.”
Tentadores
Algunos tipos de chantaje emocional parecen más bien gestos amables.
Un tentador mantiene recompensas sobre tu cabeza para conseguir algo de ti, ofreciéndote elogios y ánimos. Pero cada vez que pasas un obstáculo, hay otro esperando. No puedes seguir el ritmo.
“Tu trabajo es excelente”, dice un día tu jefe. “Tienes justo las habilidades que quiero en un director de oficina”. Te informan tranquilamente de que el puesto se abrirá en breve. “¿Puedo contar contigo hasta entonces?”.
Eufórico, aceptas. Tu jefe sigue pidiéndote más cosas, y tú te quedas hasta tarde, te saltas la comida e incluso vienes los fines de semana para tenerlo todo hecho. El director de la oficina dimite, pero tu jefe no vuelve a mencionar el ascenso.
Cuando por fin preguntas por él, te riñe.
“¿No ves lo ocupado que estoy? ¿Crees que tengo tiempo para contratar a un director de oficina? Esperaba algo mejor de ti”, dice.
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Cómo responder al chantaje emocional
Si sospechas que estás recibiendo un chantaje emocional, hay algunas cosas que puedes hacer para responder de forma productiva.
Algunas personas aprenden las tácticas de chantaje (como los viajes de culpabilidad) de sus padres, hermanos o parejas anteriores. Estos comportamientos se convierten en una forma habitual de satisfacer las necesidades, explica Myers.
Sin embargo, otras personas pueden utilizar intencionadamente el chantaje emocional. Si no te sientes seguro confrontando a la persona, puedes omitirlo (más adelante se explica qué hacer en este caso).
Reconoce lo que no es chantaje emocional
Cuando las necesidades o los límites de un ser querido provocan frustración o malestar, es posible que quieras resistirte.
Sin embargo, todo el mundo tiene derecho a expresar y reafirmar los límites cuando sea necesario. Sólo es chantaje emocional cuando implica presión, amenazas e intentos de control.
Myers también explica que proyectar sentimientos y recuerdos de experiencias pasadas puede hacer que una situación presente parezca un chantaje.
“Si respondemos a alguien por miedo o inseguridad -creyendo que decir no o mantener un límite nos llevará al rechazo-, esto puede parecer un chantaje emocional. Sin embargo, eso podría ser una proyección inexacta de lo que realmente sucedería”, dice Myers.
Mantener la calma y dar largas
Una persona que intenta manipularte puede presionarte para que respondas inmediatamente. Cuando estás alterado y asustado, es posible que cedas antes de considerar plenamente otras posibilidades.
Esta es una de las razones por las que el chantaje funciona. En lugar de eso, mantén la mayor calma posible e infórmales de que necesitas tiempo.
Prueba con alguna variación de “No puedo decidir ahora. Lo pensaré y te daré mi respuesta más tarde”.
Es posible que sigan presionándote para que decidas inmediatamente, pero no te eches atrás (ni te pongas a la altura de las amenazas). Repite con calma que necesitas tiempo.
Iniciar una conversación
El tiempo que se compre puede ayudarle a desarrollar una estrategia. Su enfoque puede depender de las circunstancias, incluyendo el comportamiento y la demanda.
“En primer lugar, evalúa la seguridad personal”, recomienda Myers. “Si te sientes emocional y físicamente seguro haciéndolo, puedes entablar una conversación”.
Muchos chantajistas saben exactamente lo que están haciendo. Quieren satisfacer sus necesidades y no les importa lo que esto les cueste.
Otros simplemente ven su comportamiento como una estrategia que consigue sus objetivos y no se dan cuenta de cómo te está afectando. En este caso, una conversación puede ayudar a aumentar su conciencia.
“Expresa cómo te hacen sentir sus palabras o comportamientos”, sugiere Myers. “Dales la oportunidad de cambiar esos comportamientos”.
Identifica tus desencadenantes
Alguien que intenta manipularte generalmente tiene una buena idea de cómo presionar tus botones.
Si te desagrada discutir en público, por ejemplo, tal vez te amenacen con hacer una escena.
Según Myers, aumentar tu comprensión de los miedos o creencias que dan poder al chantajista puede ofrecerte la oportunidad de recuperar ese poder. Esto hará que sea mucho más difícil que la otra persona los utilice contra ti.
En este mismo ejemplo, tal vez eso signifique saber que las discusiones en público son un punto delicado para ti e idear una respuesta estándar a esta amenaza.

Consigue que se comprometa
Cuando ofrezcas a la otra persona la posibilidad de ayudarte a encontrar una solución alternativa, tu negativa puede parecer menos.
Empieza con una declaración que valide sus sentimientos, y luego abre la puerta a la colaboración en la resolución del problema.
Tal vez le digas a tu pareja: “He oído que te sientes enfadado porque voy a pasar el fin de semana con mis amigos. ¿Puedes ayudarme a entender por qué te sientes tan frustrado?”.
Esto demuestra a la otra persona que te importa cómo se siente y le hace saber que estás dispuesto a trabajar con ella.
Si necesitas ayuda ahora
Si experimenta una manipulación constante o un abuso emocional, puede ser mejor evitar enfrentarse a la persona.
En su lugar, considere la posibilidad de acudir a una línea de ayuda en caso de crisis. Los consejeros de crisis formados ofrecen asistencia y apoyo gratuitos y anónimos, las 24 horas del día. Inténtalo:
- Línea de texto para crisis.
- Línea nacional de violencia doméstica.
¿Y si amenazan con hacerse daño a sí mismos?
Si alguien te amenaza con hacerse daño a menos que hagas lo que te dice, puedes sentirte aún más inclinado a ceder.
Recuerda: Sólo puedes controlar tus acciones. Por mucho que te preocupes por alguien, no puedes tomar decisiones por él.
Ponerlos en contacto con ayuda y apoyo (como el 911 o una línea de crisis) es una opción más sana y segura para ambos.

El resultado final
El sarcasmo, las “pruebas” de relación, la culpa inmerecida, las amenazas implícitas y el miedo, la obligación y la culpa que generan en ti son características del chantaje emocional.
Ceder puede parecer la mejor manera de mantener la paz, pero cumplir con ello suele conducir a una mayor manipulación.
En algunos casos, es posible que puedas razonar con la persona, pero en otros, puede ser mejor terminar la relación o buscar ayuda de un terapeuta capacitado.
