Hacerle cosquillas a tu hijo puede provocar algunos de los gritos de risa más adorables que jamás hayas oído. Pero, por muy divertida que sea esta forma habitual de juego entre padres e hijos, la “tortura de las cosquillas” puede ser precisamente eso: Terriblemente incómoda para el niño. Algunos expertos en desarrollo infantil también creen que puede enviar un mensaje erróneo a los niños sobre la autonomía corporal.
Las cosquillas se asocian con la risa, los buenos momentos y la cercanía entre padres e hijos. Pero tal vez sea hora de replantearnos nuestro impulso de utilizar esta forma de juego, a veces dolorosa, para establecer un vínculo con nuestros hijos, especialmente con los niños pequeños, que pueden carecer de la capacidad verbal para comunicar su malestar.
Esto no significa que los padres deban renunciar a una conexión física estrecha, que sabemos que es increíblemente saludable para el desarrollo de los niños. Mantenga los abrazos, los juegos suaves y, sí, incluso algunas cosquillas juguetonas y suaves, siempre que se asegure de que su hijo las acepta.
Permitir que los niños elijan si quieren o no ser tocados, incluso de las formas más cariñosas y aparentemente inofensivas, envía un importante mensaje sobre la autonomía del cuerpo que será muy útil para los niños en la primera infancia y después.
¿Cuándo está bien hacer cosquillas a tu hijo y cuándo puede ser inoportuno o confuso para él? A continuación, te explicamos cómo calibrar la respuesta de tu hijo a las cosquillas y te doy consejos para establecer un vínculo afectivo sin perder de vista los límites.
Una respuesta engañosa
La mayoría de los niños se ríen o carcajean cuando les hacen cosquillas, pero eso no significa que estén disfrutando de la experiencia. Los seres humanos se ríen cuando les hacen cosquillas como respuesta automática, al igual que los estornudos.
Pero incluso mientras se ríen, muchos niños pueden sentirse incómodos, o incluso doloridos, mientras se les hace cosquillas. La investigación de los patrones faciales muestra que las personas hacen expresiones indicativas de dolor incluso mientras se ríen. Es importante recordar que las cosquillas eran una forma real de castigo en diferentes períodos a lo largo de la historia.
Señales de cosquillas no deseadas
Puede ser difícil saber cuándo un niño pequeño no quiere que le hagan cosquillas, sobre todo porque muchos son preverbales. Aunque algunos niños realmente disfrutan de la experiencia, es importante que los padres estén atentos y sean respetuosos con los casos en los que no quieren. Incluso si los niños se ríen, las siguientes respuestas deberían ser una señal para que dejes de hacerles cosquillas:
- Expresar malestar, como arrugando la nariz, levantando el labio superior o haciendo muecas.
- Hacer protestas como “¡no!” o “¡para!”.
- Gritar o chillar con rabia si es preverbal.
Si un niño pequeño pide que le hagan cosquillas, tóquelo de forma ligera, juguetona y deténgase con frecuencia para ver si quiere seguir con el juego. Si muestra alguna de las expresiones de incomodidad mencionadas, detente y cambia de juego.

Efectos de las cosquillas en la autonomía corporal
Aparte del hecho de que tu hijo no sea capaz de comunicar claramente si le gustan las cosquillas, soltar un “monstruo de las cosquillas” sin invitación puede enviar un mensaje peligroso sobre la autonomía corporal.
La idea de que algunas cosquillas paternas juguetonas puedan tener ramificaciones psicológicas puede parecer una tontería. Pero los padres tienen la responsabilidad de enseñar a sus hijos desde una edad muy temprana la autonomía corporal: la idea de que el niño -y sólo el niño- tiene el control de su cuerpo.
Si se enseña a los niños a utilizar este principio en situaciones con familiares de confianza, les resultará más fácil resistirse y denunciar una situación de abuso más adelante.
Enseñar la autonomía del cuerpo
Enseñar a los niños a resistirse a los tocamientos no deseados también puede ayudarles a desarrollar importantes habilidades para la vida. Las investigaciones demuestran que cuando se permite a los niños pequeños tomar decisiones por sí mismos, se desarrollan las partes de su cerebro que controlan el funcionamiento ejecutivo.
Puedes reforzar a los niños pequeños que son dueños de su propio cuerpo hablando con ellos sobre la importancia de respetar los límites físicos a una edad temprana. Además de preguntarles siempre si quieren que les hagan cosquillas antes de hacerlo, enséñales lo siguiente:
A pedir permiso a los demás antes de tocarlos: Por ejemplo, se les puede enseñar a consultar con un amigo antes de darle un gran abrazo de oso. Los nuevos habladores pueden transmitir su mensaje con una o dos palabras sencillas (“¿abrazo?”).
Que siempre está bien decir “no” o eludir físicamente las caricias no deseadas, incluso de miembros adultos de la familia.
Que nunca se meterán en problemas por contarte a ti o a otro adulto de confianza si les han tocado de una forma que no les gusta.
Otras formas de hacer reír a un niño
A veces, hacemos cosquillas a los niños pequeños para animarlos o distraerlos de un momento molesto o de una rabieta creciente. Y la risa puede ser la mejor medicina: Los científicos afirman que el humor ayuda a los niños a aprender nuevas tareas.
Pero hay mejores maneras de inyectar un poco de alivio cómico en una situación que una emboscada de cosquillas posiblemente no deseadas. He aquí algunas formas de conectar con los niños a través del humor:
- Caras tontas: Ver a un padre abotargado con una expresión chiflada puede desarmar y deleitar a un niño.
- Chistes cursis y apropiados para la edad: Por ejemplo, “¿Cómo se llama una fresa triste? Un arándano”.
- Bromas pesadas: En un estudio que demostró los efectos de las situaciones humorísticas en el desarrollo de habilidades, los investigadores realizaron expresiones exageradas de frustración (tirando al suelo una herramienta claramente inútil en señal de exasperación) que fueron recibidas con risas de los niños de 18 meses.

Elegir otros medios para conectar físicamente
La conexión física, es decir, el contacto real entre padres e hijos, es muy importante. Es una de las principales formas de comunicación no verbal entre padres e hijos, ayuda a regular las emociones de los niños y se asocia con la autoestima, la satisfacción vital y la confianza posteriores.
Hay muchas alternativas a las cosquillas para ayudar a cimentar un vínculo físico saludable entre padres e hijos, como estas actividades para fomentar la cercanía:
- Leer juntos: Pregunte a su hijo si quiere sentarse en su regazo para leer un cuento, o haga que su hijo le lea un cuento.
- Masaje: Sabemos que los bebés se benefician de la conexión de un masaje.9 Puedes seguir las mismas técnicas para un masaje para niños pequeños, utilizando una simple loción o aceite con una gota de tu aceite esencial favorito. (Sólo asegúrate de consultar con tu pediatra antes de utilizar un aceite esencial en la piel de tu hijo).
- Juegos corporales: Si tu objetivo es divertirte con el movimiento, prueba otras técnicas de juego basadas en el cuerpo, como jugar al “caballito”. La clave es asegurarse de que tu hijo controla el juego y la forma en que se toca su cuerpo.
Mucho más que un técnica, es una manera de comunicarnos con nuestros pequeños estableciendo un vínculo afectivo único a través de la piel, del tono de la voz, de las miradas, las sonrisas… objetivos: Activar la resistencia de su organismo. Fomentar un dormir tranquilo. Favorecer la relajación a través del tacto y de la comunicación. Conocimiento de técnicas específicas para aliviar cólicos, estreñimiento, resfriados y mocos.
Realizar un masaje a su hijo desde que es un bebé
El toque terapéutico tiene beneficios para los seres humanos, independientemente de su edad. Como humanos, somos criaturas sociales y físicas y sufrimos inconvenientes cuando no estamos conectados físicamente con los demás.
Para los bebés, sin embargo, el arte del tacto, o el masaje, también tiene beneficios especiales. Los bebés prematuros, por ejemplo, se benefician enormemente del masaje. Los estudios han demostrado que los bebés prematuros ganan más peso, son capaces de regular mejor su temperatura corporal y tienen mejores resultados de salud y menos complicaciones de salud con un masaje regular de un cuidador.
Pero incluso si no tienes un bebé prematuro, tu bebé o niño pequeño a término puede beneficiarse de la técnica del masaje. A continuación, te ofrecemos algunos consejos para que aprendas a realizar masajes a tu bebé o niño pequeño.

Beneficios del masaje
Se han realizado muchas investigaciones sobre los beneficios del masaje para los bebés prematuros (nacidos con menos de 37 semanas), pero los estudios también han descubierto que el masaje puede ayudar a los bebés a término (cualquier bebé nacido con 37 semanas o más). Por ejemplo, se ha demostrado que el masaje
- Aumentar el apego entre la madre y el bebé.
- Ayudar a los bebés a dormir mejor.
- Mejorar el desarrollo motor.
- Mejorar la digestión.
- Reducir el nerviosismo.
- Promover la relajación.
- Aumentar la oxitocina, que puede ayudar a la producción de leche en las madres lactantes.
Cómo realizar el masaje infantil
Muchos de los beneficios del masaje infantil pueden obtenerse simplemente incorporando más contacto piel con piel con tu bebé. Así que, si te sientes abrumada por la idea de añadir una “tarea” más a tu lista para cuidar de tu bebé, no te preocupes. No tienes que ir más allá para convertirte en una masajista certificada para practicar la terapia de masaje con tu bebé. Lo importante es estar conectado a través del tacto. Puedes realizar el masaje infantil de varias maneras, como, por ejemplo
Empieza con un entorno relajante: Puedes atenuar las luces, poner algún ruido blanco como un ventilador o una máquina de ruido, o música relajante, y ordenar un poco la habitación para que sea un espacio tranquilo. Un experto de Stanford sugiere que te acostumbres a hablar con tu bebé al empezar a practicar el masaje, porque eso le anima a escucharte y a comunicarse contigo. También te enseña a leer las señales de tu bebé. Señala que es importante pedir permiso al bebé para recibir un masaje, incluso a una edad temprana. Los bebés pueden hacernos saber cuándo están inquietos, etc., por lo que es un buen hábito que hay que adquirir.
Masajea a tu bebé después del baño
Utiliza una loción suave para bebés, un aceite para bebés o un aceite como el de semillas de uva o el de coco calentado en tu mano para masajear a tu bebé. Empieza por las extremidades exteriores, acariciando hacia abajo desde la parte superior del brazo hacia abajo, y desde la parte superior de la cadera hacia abajo. Ejerce una presión suave y puedes amasar la piel o dar ligeras caricias. No hay una forma “correcta” o “incorrecta” de realizar el masaje infantil, pero deberás ver cómo reacciona tu bebé y cambiar las técnicas según sea necesario.
Si tu pequeño tiene cólicos, también puedes utilizar técnicas de masaje para aliviar las molestias causadas por los gases. Con un toque muy, muy ligero, puedes masajear la barriga de tu bebé, empezando por la parte superior y moviendo los dedos en el sentido de las agujas del reloj para ayudar a mover las burbujas de gas atrapadas a través del sistema digestivo. Comprueba siempre que tu hijo no se siente incómodo durante el masaje.

Practica el masaje con la alimentación
Si le das el pecho, deja que tu bebé se alimente sin ropa o sólo con el pañal para que tenga más contacto piel con piel contigo. Si le das el biberón, también puedes practicar el contacto piel con piel para obtener esos beneficios del tacto; simplemente desabróchate la camisa y pon al bebé junto a tu piel mientras come. Puedes frotarle los brazos, los hombros o la espalda mientras come o tocarle suavemente mientras le acuestas cerca. Lo importante es el tacto, así que no tengas miedo de practicar el masaje de la forma que te resulte más natural.
El masaje a medida que el bebé crece
A medida que tu bebé crece, no hay razón para dejar de practicar el masaje. El masaje tiene beneficios independientemente de la edad de su hijo, así que considere la posibilidad de incorporar la práctica del masaje a medida que su bebé continúa en la infancia y la niñez, y más allá. Hable con su hijo a medida que crezca, asegúrese de que le dice si se siente cómodo con el masaje y, sobre todo, siga encontrando formas de mantenerse físicamente conectado para promover un vínculo duradero para toda la vida.
