Este artículo de George Betts y Maureen Neihart ofrece un gráfico sucinto que perfila 6 “tipos” diferentes de individuos superdotados:
- Exitoso.
- Desafiante.
- Infiltrados.
- Abandonados.
- Doblemente etiquetados.
- Autónomo.
Incluye sus sentimientos, actitudes, comportamientos, necesidades, percepciones de adultos y compañeros, identificación, apoyo en el hogar y en la escuela.
Se suele hablar de los niños superdotados como un grupo indiferenciado. Cuando se les diferencia, suele ser sobre la base de las diferencias en las capacidades intelectuales, los talentos o los intereses, más que desde un punto de vista total o “gestáltico” en términos de comportamiento, sentimientos y necesidades. Por ejemplo, superdotados creativos, superdotados intelectuales, superdotados con problemas de aprendizaje y superdotados artísticos son algunas de las diferentes categorías de las que se ha informado. El propósito de este artículo es describir un modelo teórico para perfilar a los superdotados y con talento que diferencia a los individuos superdotados en función de su comportamiento, sus sentimientos y sus necesidades. La matriz describe y compara las necesidades, los sentimientos y los comportamientos de seis perfiles diferentes de niños superdotados. Este modelo sirve para concienciar a los educadores y a los padres de las diferencias entre los niños superdotados y proporciona directrices para identificar a los niños superdotados. También puede utilizarse para desarrollar objetivos educativos adecuados para los superdotados. Estos tipos se ofrecen como una generalización para facilitar la tarea de identificar y orientar a los niños superdotados en todos los aspectos del desarrollo. No pretenden describir completamente a ningún niño.
La personalidad es el resultado de las experiencias vitales y de la composición genética. No todos los niños superdotados se ven afectados por sus capacidades especiales de la misma manera. Los niños superdotados interactúan y se ven influidos por sus familias, su educación, sus relaciones y su desarrollo personal. La experiencia con niños superdotados en una variedad de entornos ha servido para aumentar la conciencia de que los superdotados no pueden ser considerados como un grupo.
Sin embargo, se ha hecho poco para distinguir entre grupos de niños superdotados. Roeper propuso cinco tipos de niños superdotados basados estrictamente en los enfoques que los niños superdotados utilizan para afrontar sus emociones. Identificó al perfeccionista, al niño/adulto, al ganador de la competencia, al autocrítico y al niño bien integrado. Se centró en el desarrollo de estilos de afrontamiento y en las formas en que los niños superdotados experimentan y expresan sus sentimientos.
Pocos estudios se centran en una perspectiva holística del niño superdotado. La mayoría aborda un aspecto del desarrollo o un área de rendimiento o interés. (Colangelo & Parker, 1981; Delisle, J.R., 1982; Gregory & Stevens-Long, 1986; Kaiser, Berndt, & Stanley, 1987; Schwolinski & Reynolds, 1985). Hay que abordar el desarrollo del niño en su totalidad, teniendo en cuenta la interacción de los factores emocionales, sociales, cognitivos y físicos. Es esencial recordar que “un niño es una entidad total; una combinación de muchas características. Las emociones no pueden tratarse por separado de la conciencia intelectual o del desarrollo físico; todos se entrelazan y se influyen mutuamente”. La superdotación no debería definirse por categorías separadas; cada aspecto de la personalidad y del desarrollo influye e interactúa con todos los demás aspectos. La superdotación debe examinarse como un constructo que influye en la personalidad.

Poner en práctica la investigación
Es esencial que los educadores y los padres comprendan las necesidades cognitivas, emocionales y sociales de los superdotados y con talento. Los “Perfiles de los superdotados y con talento” proporcionan un marco para comprender mejor a estos alumnos al observar de cerca sus sentimientos, su comportamiento y sus necesidades. Se ofrece información adicional sobre las percepciones de los adultos y de los compañeros, la identificación y las interacciones entre el hogar y la escuela. Los padres y educadores utilizan los perfiles para conocer mejor a los superdotados y con talento. También pueden utilizar la información para el servicio y los cursos sobre la naturaleza y las necesidades de los superdotados y con talento. Además, los educadores pueden presentar la información directamente a los alumnos para ayudarles a comprender mejor sus propias necesidades y su comportamiento. “Perfiles de los superdotados y con talento” es un punto de partida para aquellos que quieran desarrollar una mayor conciencia y conocimiento de estos alumnos. La aplicación del enfoque proporcionará una mayor y más profunda comprensión de nuestros superdotados y talentosos.
Además, los niños y jóvenes no deben ser definidos por ninguna de las siguientes categorías. El comportamiento, los sentimientos y las necesidades de los niños superdotados y con talento cambian con frecuencia cuando son jóvenes, pero con el paso de los años habrá menos cambios bruscos y podrán establecerse en una o dos áreas de perfil. Este enfoque proporciona una nueva comprensión de los superdotados y con talento y nuevas oportunidades para desarrollar técnicas y estrategias que faciliten el crecimiento cognitivo, emocional y social de estos niños.
Este curso «Cómo lograr que los niños aprecien y disfruten la lectura» comprende tres módulos, independientes. En el primer módulo, hablamos acerca de la importancia de la lectura y la lúdica como estrategia para estimular el hábito lector. A la par, presentamos una serie de consideraciones, ideas y consejos prácticos a padres y docentes, para estimular el hábito lector en nuestros hijos y alumnos: antes, durante y después de la lectura, durante su etapa como lector (de seis a ocho años), cuando ya conoce las letras, lee oraciones y párrafos.
El segundo módulo incluye como modelo, un cuento “La sirena de los niños”, del escritor Olegario Ordóñez Díaz, editor de este proyecto, para que su lectura sea compartida en familia y en el aula de clase.
Perfiles de los superdotados y con talento
La siguiente presentación de seis perfiles diferentes de alumnos superdotados y con talento puede proporcionar información a los educadores y padres sobre el comportamiento, los sentimientos y las necesidades de los niños y jóvenes superdotados y con talento. Es importante recordar que se trata de un concepto teórico que puede aportar ideas para facilitar el crecimiento de los superdotados y con talento, no de un modelo de clasificación diagnóstica.
Tipo I: El exitoso
Tal vez hasta el 90% de los alumnos superdotados identificados en los programas escolares sean del tipo I. Los niños que demuestran el comportamiento, los sentimientos y las necesidades clasificadas como Tipo I han aprendido el sistema. Han escuchado atentamente a sus padres y profesores. Después de descubrir lo que “vende” en casa y en la escuela, empiezan a mostrar un comportamiento adecuado. Aprenden bien y son capaces de obtener puntuaciones altas en las pruebas de rendimiento y de inteligencia. Como resultado, suelen ser identificados para su colocación en programas para superdotados. Rara vez muestran problemas de comportamiento porque están ansiosos de recibir la aprobación de los profesores, los padres y otros adultos.
Son los niños que muchos creen que “saldrán adelante por sí solos”. Sin embargo, los Tipo I suelen aburrirse en la escuela y aprenden a utilizar el sistema para salir adelante con el menor esfuerzo posible. En lugar de perseguir sus propios intereses y objetivos en la escuela, tienden a seguir los movimientos de la escuela, buscando la estructura y la dirección de los instructores. Dependen de los padres y de los profesores. No aprenden las habilidades y actitudes necesarias para ser autónomos, pero sí obtienen logros. En general, puede parecer que estos niños tienen un concepto positivo de sí mismos porque se les afirma por sus logros. Son queridos por sus compañeros y están incluidos en los grupos sociales. Son dependientes del sistema, pero no son conscientes de que tienen carencias debido al refuerzo que reciben de los adultos, que están satisfechos con ellos y sus logros. Sin embargo, Goertzel y Goertzel llegaron a la conclusión de que los niños más brillantes del aula pueden convertirse en adultos competentes, pero poco imaginativos que no desarrollan plenamente sus dones y talentos. Parece que estos niños han perdido tanto su creatividad como su autonomía.
Los jóvenes superdotados que pueden tener un rendimiento inferior en la universidad y en la edad adulta posterior pertenecen a este grupo. No poseen las habilidades, los conceptos y las actitudes necesarias para el aprendizaje permanente. Se adaptan bien a la sociedad, pero no están bien preparados para los retos siempre cambiantes de la vida.

Tipo II: El desafiante
Los Tipo II son los superdotados divergentes. Muchos sistemas escolares no identifican a los niños superdotados de tipo II para los programas, a menos que éstos lleven al menos cinco años en funcionamiento y se haya realizado una importante labor de formación con los profesores. Los de tipo II suelen poseer un alto grado de creatividad y pueden parecer obstinados, sin tacto o sarcásticos. Suelen cuestionar la autoridad y pueden desafiar al profesor delante de la clase. No se conforman con el sistema y no han aprendido a utilizarlo en su beneficio. Reciben poco reconocimiento y pocas recompensas u honores. Sus interacciones en la escuela y en casa suelen ser conflictivas.
Estos niños se sienten frustrados porque el sistema escolar no ha afirmado sus talentos y habilidades. Tienen problemas de autoestima. Pueden o no sentirse incluidos en el grupo social. Algunos Tipo II también desafían a sus compañeros, por lo que a menudo no son incluidos o bienvenidos en actividades o proyectos de grupo; por otro lado, algunos Tipo II tienen un sentido del humor y una creatividad que resulta muy atractiva para los compañeros. Sin embargo, su espontaneidad puede resultar molesta en el aula. A pesar de su creatividad, los de tipo II suelen tener un concepto negativo de sí mismos.
Los Tipo II pueden estar en riesgo de abandonar la escuela por adicción a las drogas o comportamiento delictivo si no se realizan las intervenciones apropiadas en la escuela secundaria. Los padres de estudiantes superdotados de secundaria que abandonan los estudios (Tipo IV) suelen señalar que sus hijos mostraron comportamientos de Tipo II en la escuela primaria superior o en la secundaria inferior. Aunque esta relación no ha sido validada empíricamente, tiene implicaciones significativas que merecen ser consideradas.

Tipo III: El clandestino
El niño superdotado de Tipo III es conocido como “el superdotado clandestino”. Por lo general, se trata de mujeres de secundaria, aunque los varones también pueden querer ocultar su superdotación. Si un niño superdotado pasa a la clandestinidad, suele ocurrir más tarde, en la escuela secundaria, y típicamente en respuesta a la presión de participar en el atletismo.
En general, las de tipo III son chicas superdotadas cuyas necesidades de pertenencia aumentan drásticamente en la escuela media. Empiezan a negar su talento para sentirse más incluidas con un grupo de compañeros no superdotados. Las estudiantes altamente motivadas e intensamente interesadas en actividades académicas o creativas pueden sufrir una transformación radical aparentemente repentina, perdiendo todo el interés por sus pasiones anteriores. Los del tipo III suelen sentirse inseguros y ansiosos. Sus necesidades cambiantes suelen entrar en conflicto con las expectativas de profesores y padres. Con demasiada frecuencia, los adultos reaccionan ante ellos de forma que sólo aumentan su resistencia y negación. Hay una tendencia a presionar a estos niños, a insistir en que continúen con su programa educativo sin importar cómo se sientan. Los de tipo III a menudo parecen beneficiarse de ser aceptados tal y como son en ese momento.
Aunque no se debe permitir que los Tipo III abandonen todos los proyectos o las clases avanzadas, se deben explorar alternativas para satisfacer sus necesidades académicas mientras atraviesan esta transición. Desafiar a los adolescentes resistentes puede alejarlos de quienes pueden ayudar a satisfacer sus necesidades y objetivos a largo plazo.

Tipo IV: El enfadado
Los alumnos superdotados de tipo IV están enfadados. Están enfadados con los adultos y consigo mismos porque el sistema no ha satisfecho sus necesidades durante muchos años y se sienten rechazados. Pueden expresar este enfado actuando con depresión y retraimiento o actuando y respondiendo a la defensiva. Con frecuencia, los del Tipo IV tienen intereses que se sitúan fuera del ámbito del plan de estudios regular y no reciben apoyo ni afirmación por su talento e interés en estas áreas poco habituales. La escuela les parece irrelevante y quizás hostil. En su mayor parte, los alumnos de tipo IV son estudiantes de secundaria, aunque ocasionalmente puede haber un alumno de primaria que asiste a la escuela de forma esporádica o sólo algunos días y que, en esencia, ha “abandonado” emocional y mentalmente, si no físicamente.
Los alumnos de tipo IV suelen ser niños superdotados a los que se les identificó muy tarde, tal vez hasta el instituto. Están amargados y resentidos por sentirse rechazados y desatendidos. Su autoestima es muy baja y necesitan una estrecha relación de trabajo con un adulto en el que puedan confiar. La programación tradicional ya no es apropiada para los de tipo IV. Se recomienda encarecidamente el asesoramiento familiar, y el joven de tipo IV también debe recibir asesoramiento individual. Las pruebas de diagnóstico también son necesarias para identificar posibles áreas de remediación.

Tipo V: El doblemente etiquetado
El tipo V se refiere a los niños superdotados que tienen algún tipo de discapacidad física o emocional, o que tienen problemas de aprendizaje. La gran mayoría de los programas para superdotados no identifican a estos niños, ni ofrecen una programación diferenciada que aborde e integre sus necesidades especiales. Afortunadamente, la investigación sobre la identificación efectiva de estos niños ha sido prometedora, y existen sugerencias sobre formas de ofrecer alternativas de programación.
Los estudiantes del tipo V a menudo no muestran los comportamientos que las escuelas buscan en los superdotados. Pueden tener una letra descuidada o comportamientos disruptivos que les dificultan completar el trabajo, y a menudo parecen confundidos por su incapacidad para realizar las tareas escolares. Muestran síntomas de estrés; pueden sentirse desanimados, frustrados, rechazados, impotentes o aislados.
Estos niños pueden negar que tienen dificultades afirmando que las actividades o tareas son “aburridas” o “estúpidas”. Pueden utilizar su humor para rebajar a los demás con el fin de reforzar su propia autoestima, que se encuentra en declive. Quieren evitar urgentemente los fracasos y se sienten infelices por no estar a la altura de sus propias expectativas. Pueden ser muy hábiles en la intelectualización como medio para hacer frente a sus sentimientos de inadecuación. Suelen ser impacientes y críticos y reaccionan con obstinación a las críticas.
Tradicionalmente, a estos alumnos se les ignora porque se les percibe como promedio o se les remite para que reciban ayuda de recuperación. Los sistemas escolares tienden a centrarse en sus puntos débiles y no fomentan sus puntos fuertes o sus talentos.

TIPO VI: El alumno autónomo
El niño superdotado de tipo VI es el que aprende de forma autónoma. Pocos niños superdotados demuestran este estilo a una edad muy temprana, aunque los padres pueden ver evidencias de este estilo en casa. Al igual que los Tipo I, estos alumnos han aprendido a trabajar de forma eficaz en el sistema escolar. Sin embargo, a diferencia de los de tipo I, que se esfuerzan por hacer lo menos posible, los de tipo VI han aprendido a utilizar el sistema para crear nuevas oportunidades para ellos. No trabajan para el sistema, sino que hacen que el sistema trabaje para ellos. Los del Tipo VI tienen un autoconcepto fuerte y positivo porque sus necesidades están satisfechas, tienen éxito y reciben atención y apoyo positivos por sus logros y por lo que son. Son muy respetados por los adultos y los compañeros y suelen desempeñar alguna función de liderazgo en su escuela o comunidad.
Los alumnos de tipo VI son independientes y autodirigidos. Se sienten seguros diseñando sus propios objetivos educativos y personales. Se aceptan a sí mismos y son capaces de asumir riesgos. Un aspecto importante del Tipo VI es su fuerte sentido del poder personal. Se dan cuenta de que pueden crear cambios en sus propias vidas y no esperan a que otros les faciliten el cambio. Son capaces de expresar sus sentimientos, objetivos y necesidades de forma libre y adecuada.

