La moralización es una forma de violencia psicológica que pretende imponer una narrativa centrada en los valores a través de una mentalidad de correcto o incorrecto. Se fundamenta en hacer que los demás se sientan culpables y no en la enseñanza real de principios éticos.

La moralización es una forma de violencia psicológica que suele pasar desapercibida. Imponer valores o principios a los demás se considera en muchos casos heroico. Así, a veces se admiran y defienden actitudes agresivas y humillantes.

Las personas que recurren a la moralización se justifican diciendo que lo hacen por el bien de la gente. Quieren que todos los demás se ajusten a determinados valores, aunque utilicen medios cuestionables para conseguirlo. Si los que reciben la agresión no obedecen, los critican, les faltan al respeto, los denuncian y los acosan.

En general, el ciclo de moralización comienza con el paternalismo. La gente comparte consejos que nadie ha pedido y evalúa a los demás como si su juicio fuera respetado y valioso. Lo más inquietante de esto es que no son precisamente un ejemplo de buen comportamiento. Sin embargo, tienden a estar en posiciones que les llevan a creer que son mejores que los demás.

Moralización y subordinación

La principal característica de la moralización es imponer pautas de comportamiento a otras personas. La palabra clave en la dinámica que estamos describiendo es precisamente esa: Imponer. La persona quiere que su narrativa “valiosa” sea adoptada por los demás, debido a una razón simple e incuestionable: “Esa es la narrativa que la gente debe seguir”.

Los que practican la moralización se creen moralmente superiores, ya sea porque son padres o madres, jefes, psicólogos o sacerdotes, o porque simplemente tienen mejores habilidades lingüísticas que el resto. A veces, les resulta fácil creer que pueden influir en los comportamientos de la gente. Pero eso no podría estar más lejos de la realidad.

Los auténticos principios morales tienen que contar con la reflexión y la convicción. No se ponen en práctica por miedo, presión o coacción. Es cierto que, durante su educación, los niños necesitan la orientación de sus padres para integrarse plena y constructivamente en la sociedad. Sin embargo, hay una gran diferencia entre educar y moralizar. La primera pretende crear conciencia, mientras que la segunda pretende controlar.

Violencia y moralización

La moralización conduce a la violencia psicológica. En primer lugar, porque afirma que la otra persona es moralmente inferior. La moralización es sobre todo engañosa. Al final, ¿quién puede decir realmente que un ser humano es moralmente superior a otro? ¿Existe la plena certeza de que una persona es más coherente éticamente que otra? ¿Son suficientemente claras las motivaciones e intenciones que rigen su comportamiento?

Hay muchos casos de líderes religiosos, políticos, padres e incluso profesores que no practican lo que animan a hacer. Incluso si estas figuras practicaran lo que predican, su primera prueba de esclarecimiento moral sería su capacidad de respetar la individualidad e integridad de los demás.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que este tipo de comportamiento no se limita a las palabras. Por lo general, la moralización va acompañada de gestos de aprobación o desaprobación o de etiquetar algo como bueno o malo. Y esto es sinónimo de manipulación, que perjudica a otras personas.

Otras características

La moralización suele ir acompañada de un comportamiento controlador e irrespetuoso. Por ejemplo, los moralizadores suelen sentirse con derecho a interrogar o cuestionar a las personas. Suelen preguntar cosas como “¿A dónde vas?”, “¿Qué vas a hacer?”, “¿Por qué has hecho eso?” o “¿Qué me estás ocultando?”.

También pueden hablar con un tono exigente. Quieren ser jefes porque es una forma de construir y reafirmar su supuesta superioridad. Además, suelen sentirse con derecho a interpretar las acciones de los demás. Así, tienden a decir cosas como: “Sólo has hecho eso porque ibas a sacar algo de provecho”.

Lo más horrible que hacen los moralistas es ridiculizar, menospreciar y tratar de reprender a quienes no piensan o se comportan como ellos. Su objetivo es hacer que la gente se sienta avergonzada y culpable, no porque estén necesariamente preocupados por los valores morales de los demás, sino porque quieren que su narrativa se convierta en la ley.

Otras caracteristicas de la MORALIZACION

Cómo la moral social contribuye a normalizar la violencia

La moral social es el grado en que las personas se ajustan a los preceptos de la moral socialmente establecida. La moral es un conjunto de normas y valores que las personas deben seguir. En otras palabras, en nuestra vida diaria, nos ajustamos a diferentes normas que consideramos apropiadas para llevarnos bien con los demás.

¿Y la moral social con respecto a la violencia? Serían las normas sociales que respetamos para evitar la violencia. Si nos detenemos a observar hacia dónde tendemos a dirigir la culpa de los actos violentos, obtendremos una imagen algo precisa de dichas consideraciones morales.

La teoría del mundo justo

La teoría del mundo justo es un muy buen indicador del grado de moralidad social respecto a la violencia. Se basa en la idea general de que la gente quiere vivir en un mundo justo. En otras palabras, para nuestra tranquilidad necesitamos creer que todo sucede por una razón.

Si atribuimos ciertos crímenes a la mera casualidad o a la mala suerte, significa que cualquiera de nosotros podría ser víctima. Es una idea inquietante. En cambio, si los atribuimos a otras personas (por ejemplo, la asaltaron porque estaba en un lugar peligroso) nos hace pensar que tenemos menos probabilidades de ser víctimas de la violencia (es decir, mientras no vayamos a esos lugares peligrosos, estaremos bien).

Esta percepción se basa en una distorsión cognitiva. Implica un reencuadre simbólico de la cognición social y se basa en las siguientes premisas

La víctima es mala (tonta o descuidada): Devaluación y reconstrucción negativa de la persona. Hacemos inferencias sobre ella, en particular sobre aspectos como su personalidad. Es decir, por cómo es la persona, tiene sentido lo que le ha pasado.

La víctima se comporta mal: Culpar a la víctima de ciertos comportamientos. Por ejemplo, si a alguien le roban la cartera en la ciudad, la gente dice cosas como “Es la ciudad, hay que tener más cuidado…”

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Técnicas de justificación

Como hemos dicho, en la sociedad hay valores aceptados. Sin embargo, también hay otro tipo de valores “subterráneos”. ¿Por qué los llamamos así? Bueno, la idea es sencilla: Son valores a los que muchas personas se adhieren pero que no exteriorizan porque entran en conflicto con los valores aceptados.

Skyes y Matza presentaron originalmente la idea en su teoría de la neutralización. Normalmente, son los propios delincuentes los que utilizan dichas técnicas. Lo hacen para amortiguar las consecuencias de sus actos.

Sin embargo, también hay personas que las utilizan para dar su opinión sobre los hechos en cuestión. Las utilizan para legitimar o justificar al agresor.

Estas técnicas son:

  • Negación del delito: Era una cantidad tan pequeña de dinero, no se puede llamar robo… no hay nadie en la carretera a esta hora, no pasa nada por ir a toda velocidad.
  • Negación de la existencia de víctimas: No estoy haciendo daño a nadie…
  • Condena de los que condenan: Los políticos roban mucho más que los ciudadanos.
  • Apelación a un motivo superior: Lo hice por…
  • La necesidad del comportamiento: No había otra manera…
  • Defensa de algún valor: No era una persona de confianza…
  • Negación de la justicia: Alguien siempre tiene que perder…
  • Generalización del comportamiento. Todo el mundo lo hace…
  • Reclamar un derecho: Me incitaron… La maté porque era mía.

Cálculo de la moral social

Puedes ver ejemplos de todo esto en muchas situaciones de la vida real. Es cuando la gente culpa a la víctima del crimen. Por eso tenemos cosas como los planes de prevención del acoso sexual que se dirigen a las víctimas potenciales. Implican indirectamente que el estilo de vida o las elecciones de las personas son la razón por la que experimentan el acoso.

Algunos atribuyen los actos violentos y antisociales al comportamiento o la vestimenta de la víctima. Desde un punto de vista moral, la sociedad considera que el comportamiento de la víctima es un delito. Si la víctima actúa de una manera que la sociedad considera incorrecta, el comportamiento del agresor se normaliza. Se hace pasar por una consecuencia lógica cuando moralmente no lo es en absoluto.

La moral en la sociedad se basa en el buen comportamiento de las personas: patrones, reglas y códigos de conducta que todos deben seguir. Si la gente se comporta de una manera que la sociedad considera inapropiada o que no se ajusta a las normas establecidas, entonces dicho comportamiento se considera la causa de la violencia. A veces, estos actos violentos se ven como un resultado inevitable.

Calculo MORAL MORALIZACION

No culpes a la piedra con la que has tropezado, mira por dónde vas

Hace unos días, la poeta Sara Bueno publicó un post que decía: “cuando dejes de culpar a la piedra [con la que tropezaste], aprenderás a caminar”. ¿Te ves reflejado en esta cita? Tal vez te ha pasado algo que sigue dando vueltas en tu cabeza como si acabara de suceder, y no sabes cómo salir de ese círculo vicioso. Tal vez parece que todas las fuerzas que te rodean te empujan a volver a él.

Cuando las cosas no van bien, la temible sombra de la culpa aparece de dos maneras: Culpándote a ti mismo y cargando con las consecuencias, o culpando a otras personas o a la propia situación.

Aunque nos centraremos en esta última, es importante recordar que ninguna de las dos manifestaciones de la culpa te permitirá aprender o avanzar.

Buscar la culpa no te ayudará

La vida nunca será tan benévola como nos gustaría. Siempre ocurren cosas que nos parecen injustas, que creemos que no merecemos, que no esperábamos. Así que es fácil entender por qué la culpa es tan frecuente.

De hecho, es bien sabido que, cuando aparece una piedra en el camino, la gente tiende a maldecir la piedra que le impide avanzar, o a la persona que la puso allí. Es más sencillo, pero no más fácil, culpar a alguien o a algo que mirar un paso más allá y encontrar una solución.

Perdemos el tiempo tratando de encontrar al responsable de la piedra en lugar de encontrar la manera de eliminarla. Buscar la culpa no te ayudará. No borrará el daño causado; sólo presionará la venda contra tus ojos con más fuerza.

Céntrate en el problema y llega al fondo

Aunque pienses que realmente hay un culpable, esto no te muestra el camino que debes seguir para no quedarte estancado donde estás. La forma más eficaz de aprender de la piedra no se encuentra en la propia piedra, sino en cómo ha llegado a ella.

Intenta centrarte en lo que te ha pasado, y sé lo suficientemente valiente como para llegar a la raíz de lo que te hace daño, y descubrirás cómo dejarlo atrás. Eres más fuerte que esa piedra, y tu vida tiene el potencial de ser mucho más poderosa que cualquier obstáculo que intente limitarte.

Centrate en el problema y llega al fondo

Mientras respiras, aún tienes más tiempo

Deja que llueva, abre los ojos y libera tus emociones. Mientras respiras, aún tienes más tiempo. Es sólo otra piedra, otra experiencia, otra parte del aprendizaje.

Caminar implica caerse, y a veces puedes ponerle un nombre y otras no. A veces nos caemos porque teníamos que aprender algo, y tal vez esa era la única manera de que ocurriera. Además, no todos los obstáculos son negativos; a veces pueden enseñarnos buenas lecciones.

Es fundamental escuchar lo que te dice la piedra, pero evitando cargar con su peso durante demasiado tiempo, sobre todo porque ese derroche de fuerzas es innecesario. Dicen que las cosas a las que te resistes persisten, y tú no quieres que tus continuas angustias persistan.

En resumen, tus zapatos han pasado por mucho, y los lugares por los que han caminado han dejado una marca en las suelas, pero tu corazón no tiene espacio para todo eso. Necesita un filtro que permita el paso de las cosas beneficiosas, y bloquee todo lo que sólo ocuparía espacio, desperdiciaría energía y causaría daño.

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