Para los adolescentes y jóvenes, así como para los adultos, es un reto reconocer que sus padres necesitan terapia. A veces los padres asocian la búsqueda de terapia con que tienen “algo malo”. Después de todo, durante generaciones, los problemas de salud mental eran temas tabú y no se hablaba de ellos.

Por eso, quizás temes que tus padres tengan dudas sobre el tema. O que descarten totalmente tus ideas. Aunque la terapia no siempre es una sugerencia bien recibida, puedes abordar la conversación de forma productiva y ayudar a tus padres a ver el valor de la terapia.

El estigma de la terapia

El estigma que rodea a los problemas de salud mental ha disminuido, pero aún perdura. Por ello, es posible que tus padres no sean del todo receptivos a lo que tienes que decir. Es posible que teman que los demás les perciban negativamente tras saber que están en tratamiento. Partiendo de la filosofía de que debemos cuidarnos a nosotros mismos y no pedir ayuda, algunos padres pueden sentir que el problema al que se enfrentan es una debilidad que harían mejor en ocultar.

Afortunadamente, la búsqueda de servicios de salud mental está más normalizada que en el pasado. Asegúrate de compartirlo con tus padres. Es probable que conozcan a alguien que se haya beneficiado de psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales u otros especialistas en salud mental, ya sea en su familia ampliada, en la escuela o en el vecindario.

Abordar el tema

El primer paso puede parecer el más difícil: cómo iniciar la conversación cuando te sientes incómodo. En primer lugar, avisa a tus padres de que tienes algo importante que hablar con ellos para que no se vean sorprendidos. Fija una hora. Luego, cuando empieces a hablar, recuerda ser amable durante esta incómoda conversación.

No te equivocarás si empiezas diciendo: “Os quiero a los dos. Pero parece que hay algo que debe ser abordado”.

Al abordar el tema con cariño, estableces un ambiente reconfortante. A continuación, explica por qué sugieres que necesitan ayuda sin acusar ni culpar. Limítate a los hechos y a las observaciones.

Razones comunes para sugerir la terapia

A continuación, exponga lo que ha observado. Intente hacerlo de forma neutral y objetiva, sin juzgar.

Adicción y alcoholismo

Por ejemplo, puede decir que ha observado que su padre se ha desmayado varias veces en el suelo, que ha encontrado botellas de licor vacías en la basura y que le ha oído arrastrar las palabras muchas veces. Quizá el alcohol le esté afectando y necesite ayuda.

Problemas matrimoniales

Tal vez el problema sea el rencor entre tus padres. De nuevo, empieza la conversación con hechos. Puedes decir que te has dado cuenta de que tus padres duermen en habitaciones diferentes, que no cenan juntos y que discuten más a menudo.

Puedes decir que oyes los gritos desde tu habitación de arriba mientras estudias para los exámenes. Luego añade que te preguntas si un terapeuta matrimonial podría darles consejos para ayudarles a superar esta situación.

Depresión

Tal vez el problema sea que tu madre parece estar muy deprimida desde hace meses. Concéntrate en eso. Puedes decir que no eres un experto y que todos nos sentimos deprimidos a veces, pero que has notado que no sonríe, que ha perdido peso últimamente y que parece que se ha retirado de socializar con sus amigos y de participar en sus aficiones.

Ofrécele la idea de que a veces todos necesitamos apoyarnos en los demás y pedir ayuda. Asegúrele que no hay nada malo en necesitar ayuda.

Permita los silencios incómodos. Esté abierto a que los padres nieguen que hay un problema o expresen su temor a “ir allí” o a abrir la caja de Pandora. Comprenda que los padres pueden reaccionar de muchas maneras. Mantenga la calma y sepa que está tratando de hacer algo bueno para ellos y la familia.

Ayude a sus padres a ver la importancia de la terapia

Aunque no es tu responsabilidad ocuparte de este problema, puedes ser un catalizador positivo para su curación. Es posible que no se den cuenta de lo mucho que su problema está afectando a toda la familia. Es evidente que les duele.

Al llamar su atención sobre el asunto, les ayudas a reconocer que pueden tener un problema y que pueden necesitar ayuda externa. Tal vez el problema sea mayor de lo que pueden manejar. Y eso está bien. Puedes ayudar ofreciéndoles recursos educativos de la biblioteca o remitiéndoles a recursos en línea.

Asesoramiento sobre adicción y alcoholismo

En el caso del alcoholismo, o del trastorno por consumo de alcohol como se denomina ahora, puedes compartir información sobre los síntomas. Hay incluso cuestionarios para ayudar a tu padre a determinar si tiene un problema con el alcohol.

Asesoramiento matrimonial

Al hablar del tema del asesoramiento matrimonial, puedes decirles a tus padres que hay varias formas de asesoramiento matrimonial entre las que elegir. Podrías mencionar que los estudios han demostrado que, si se empieza el asesoramiento a tiempo, puede tener más éxito. Las parejas pueden aprender a manejar mejor sus desacuerdos y construir una relación desde una base de afecto y amistad.

Asesoramiento sobre la depresión

La depresión afecta a toda la familia. A veces se piensa que la depresión es una enfermedad invisible, pero el impacto en las familias es real. Los niños pueden tener que asumir roles de adultos para que la casa funcione eficientemente y pueden sentir culpa o frustración. Puede que les preocupe que haya algo que hayan hecho para causar la depresión en primer lugar.

La doctora Danielle Johnson, de la FAPA y directora médica del Lindner Center of HOPE, afirma que la pandemia del COVID-19 “se ha cebado especialmente con las mujeres debido a la mayor pérdida de empleo y a la inseguridad económica. También aumentaron las responsabilidades de los cuidadores debido a la pérdida de guarderías y al cierre de escuelas, al cuidado de los padres enfermos y a la enseñanza de los niños que aprendían virtualmente”. El impacto en muchas mujeres fue enorme.

Aunque cualquiera de tus padres o ambos podrían beneficiarse de la terapia, la decisión de intervenir es tuya. El alcoholismo, los problemas matrimoniales y la depresión son sólo tres razones comunes por las que podrías sugerir a tus padres que opten por la ayuda. Hay muchas otras afecciones que se beneficiarían mucho de las soluciones terapéuticas.

La cuestión es que si notas un problema recurrente y persistente que la terapia podría ayudar de forma productiva, deberías sentirte capacitado para sugerir la terapia para aumentar el bienestar y la curación de tus padres.

¿El último consejo de Johnson? Ella dice: “Los adolescentes y los adultos jóvenes pueden animar a sus padres a buscar terapia recordándoles su importancia para la familia y que es necesario priorizar el cuidado de sí mismos para que tengan lo suficiente para dar a los demás.”

Este curso está dirigido: a personas que deseen mejorar y profundizar sus intervenciones clínicas. A quienes deseen ampliar su mirada al grupo familiar, comprender el para qué de los hechos sucedidos y como éstos pueden afectar el desarrollo de la vida. Para aquellos que deseen profundizar en cómo actúan las fuerzas que entorpecen los vínculos que más apreciamos.

El enfoque de las Constelaciones familiares, sirve para obtener respuestas frente a las cuestiones de la vida, como, por ejemplo: las enfermedades físicas y psíquicas, hechos traumáticos (exclusión, inmigración), relaciones de pareja, dificultades con los hijos, adopción, problemas laborales, económicos, herencias, vocación, éxito profesional etc.

Aprenderás a realizar una Constelación Familiar Individual, desde cómo se define el pedido de ayuda y su desarrollo hacia una mirada de solución. Aprenderás el paso a paso para tener los elementos suficientes que te permitan abordar las necesidades del consultante y realizarlo de forma eficiente.

¿Qué es el estigma?

El estigma consiste en actitudes negativas o en la discriminación de alguien basada en una característica distintiva, como una enfermedad mental, un problema de salud o una discapacidad. Los estigmas sociales también pueden estar relacionados con otras características como el género, la sexualidad, la raza, la religión y la cultura.

Por desgracia, el estigma que rodea a la salud mental sigue siendo común. Aunque el estigma no se limita a las condiciones mentales, las actitudes hacia las enfermedades psiquiátricas tienden a ser más negativas que hacia las condiciones médicas.

La investigación ha demostrado que el estigma es uno de los principales factores de riesgo que contribuyen a los malos resultados de la salud mental. El estigma provoca retrasos en el tratamiento. También reduce las posibilidades de que una persona con una enfermedad mental reciba una atención apropiada y adecuada.

Historia del estigma de la enfermedad mental

La enfermedad mental tiene una larga historia de estigmatización en las sociedades de todo el mundo. Desde que se piensa que es la marca del diablo hasta que se considera un castigo moral, las ideologías en torno a la etiología de las enfermedades mentales han sido muy variadas.

Como resultado, el tratamiento no siempre ha tenido sentido científico y ha sido brutal e inhumano. El tratamiento de las enfermedades mentales ha avanzado mucho desde entonces, pero los campos de la psicología y la psiquiatría son relativamente jóvenes y todavía tienen un largo camino por recorrer.

El estigma ha surgido del miedo y de la falta de comprensión. Ha persistido incluso con un mayor conocimiento de la naturaleza bioquímica y genética de las diferentes enfermedades. La representación de las enfermedades mentales en los medios de comunicación puede contribuir al estigma.

A medida que los científicos siguen aprendiendo más sobre las causas de las enfermedades mentales y desarrollan tratamientos eficaces, se espera que el estigma disminuya.

Signos de estigma

Algunos ejemplos de cómo se perpetúa el estigma son:

  • Representaciones en los medios de comunicación en las que el villano suele ser un personaje con una enfermedad mental.
  • Estereotipos perjudiciales de las personas con enfermedades mentales.
  • Tratar los problemas de salud mental como si fueran algo que la gente puede superar si simplemente “se esfuerza más” o “se recupera”.
  • Utilizar frases como “ella está loca” o “él está loco” para describir a otras personas o su comportamiento.
  • Disfraces de Halloween que representan a las personas con enfermedades mentales como violentas y peligrosas.

Cualquiera que haya tenido una experiencia con una enfermedad mental, personal o profesionalmente, puede decir que, a pesar de los avances en psiquiatría y psicología, sigue habiendo un gran estigma. Aunque la gente está más informada sobre los trastornos mentales en general, el estigma sigue siendo una realidad.

Tipos de estigma

El estigma asociado a la enfermedad mental puede dividirse en dos tipos:

  • El estigma social, que implica las actitudes prejuiciosas que los demás tienen en torno a la enfermedad mental.
  • Estigma autopercibido, que implica un estigma interiorizado que sufre la persona con la enfermedad mental.

Un estudio del 2013 de los estudios sobre el estigma público de las enfermedades mentales mostró que el estigma sigue siendo generalizado, incluso cuando el público se ha vuelto más consciente de la naturaleza de las diferentes condiciones de salud mental. Mientras que el público puede aceptar la naturaleza médica o genética de las enfermedades psiquiátricas y la necesidad de tratamiento, muchas personas todavía tienen una visión negativa de aquellos con condiciones de salud mental.

El estigma percibido conduce a una vergüenza interiorizada por tener una enfermedad mental. En un estudio a largo plazo se ha descubierto que este tipo de estigma interiorizado conduce a peores resultados en el tratamiento.

Impacto del estigma

Las consecuencias del estigma pueden ser graves y devastadoras. El estigma conlleva una falta de comprensión por parte de los demás, que puede ser invalidante y dolorosa, pero el estigma también conlleva consecuencias más graves, como alimentar el miedo, la ira y la intolerancia dirigida a otras personas. Las personas que sufren el estigma son más propensas a experimentar:

  • Reticencia a buscar tratamiento.
  • Retraso en el tratamiento, lo que aumenta la morbilidad y la mortalidad.
  • Rechazo social, evitación y aislamiento.
  • Peor bienestar psicológico.
  • Mala comprensión entre los amigos y la familia.
  • Acoso, violencia o intimidación.
  • Mala calidad de vida, discapacidad y mayor carga socioeconómica.
  • Aumento de los sentimientos de vergüenza y dudas sobre sí mismo.

El estigma que rodea a la salud mental puede hacer que sea menos probable que las personas busquen tratamiento. Algunas enfermedades pueden empeorar con el tiempo sin tratamiento, por lo que no buscarlo acaba empeorando los resultados.

El estigma también puede hacer que las personas duden de sí mismas y de su capacidad para alcanzar sus objetivos en la vida. También puede provocar sentimientos de vergüenza e incluso de aislamiento. Puede dificultar la búsqueda de empleo y de una vivienda adecuada.

Consejos para combatir el estigma

Hay algunas cosas que puede hacer para ayudar a combatir tanto el estigma social como el estigma autopercibido sobre la enfermedad mental.

Recuerde que muchas personas padecen enfermedades mentales

Si tiene una enfermedad mental, sepa que no está solo. Uno de cada cuatro estadounidenses padece algún tipo de enfermedad mental.

Busque apoyo

Haga lo que haga, manténgase en contacto con otros y busque apoyo. Organizaciones como la Alianza Nacional para las Enfermedades Mentales (NAMI) ofrecen recursos educativos y de apoyo a las personas y familias afectadas por enfermedades mentales. Obtenga tratamiento para que pueda experimentar una reducción de los síntomas y una mejor calidad de vida.

Habla

Eduque a las personas que le rodean sobre la realidad de las enfermedades mentales, incluyendo lo comunes que son, y hable activamente contra el estigma. Desmienta los mitos sobre las enfermedades mentales, como la idea de que las personas con esquizofrenia suelen ser violentas. Si un familiar o amigo hace un comentario despectivo sobre alguien con una enfermedad mental, edúquelo y tenga una política de no tolerancia.

Aunque el estigma sigue existiendo, puede acabar eliminándose con una mayor educación y concienciación sobre las enfermedades mentales.

error: El contenido está protegido
Exit mobile version