Los niños pequeños adquieren el lenguaje de forma natural; se motivan a sí mismos para captarlo sin un aprendizaje consciente, a diferencia de los adolescentes y los adultos. Tienen la capacidad de imitar la pronunciación y descubrir las reglas por sí mismos. La idea de que aprender a hablar en inglés es difícil no se les ocurre a menos que se lo sugieran los adultos, que probablemente aprendieron el inglés académicamente a una edad más avanzada a través de libros de texto basados en la gramática.
Entornos de aprendizaje de idiomas
A los niños pequeños les resulta más difícil aprender inglés si no se les proporciona el tipo de experiencias adecuadas, acompañadas del apoyo de un adulto que utilice técnicas de “parentesco”.
Los niños pequeños necesitan sentirse seguros y saber que hay alguna razón evidente para utilizar el inglés.
Las actividades deben estar relacionadas con algunas actividades cotidianas interesantes que ya conozcan, por ejemplo, compartir un libro ilustrado en inglés, decir una rima en inglés, tomar un bocadillo “en inglés”.
Las actividades van acompañadas de comentarios de los adultos sobre lo que está ocurriendo y de diálogos en los que se utiliza un lenguaje ajustado a los padres.
Las sesiones de inglés son divertidas e interesantes y se centran en conceptos que los niños ya han comprendido en su lengua materna. De este modo, los niños no aprenden dos cosas, un nuevo concepto y un nuevo idioma, sino que simplemente aprenden el inglés para hablar de algo que ya conocen.
Las actividades se apoyan en objetos específicos, siempre que sea posible, ya que esto ayuda a la comprensión y aumenta el interés general.
En el caso de un alumno de inglés que experimenta dificultades con la lectura en inglés, patrones como los siguientes sugieren la posibilidad de un problema de aprendizaje:

Posibles razones por las que un niño no capte el inglés
- El niño tiene un historial de retraso o discapacidad en el lenguaje oral en su lengua materna.
- El niño ha tenido dificultades para desarrollar sus habilidades de lectura y escritura en su lengua materna (suponiendo que haya recibido una instrucción adecuada en su lengua materna).
- Hay antecedentes familiares de dificultades de lectura en los padres, hermanos u otros parientes cercanos (de nuevo, suponiendo que haya oportunidades adecuadas para aprender a leer).
- El niño presenta debilidades lingüísticas específicas, como una escasa conciencia fonética, tanto en su lengua materna como en inglés. (Sin embargo, estas dificultades pueden manifestarse de forma algo diferente en los distintos idiomas, dependiendo de la naturaleza de la lengua escrita; por ejemplo, el español es una lengua más transparente que el inglés, por lo que los niños con debilidades fonológicas pueden decodificar las palabras con mayor precisión en español que en inglés).
- El niño ha recibido una intervención de lectura de alta calidad basada en la investigación y diseñada para estudiantes de inglés, y sigue sin progresar adecuadamente en relación con otros estudiantes de inglés similares.
Las ventajas de empezar pronto
Los niños pequeños siguen utilizando sus estrategias individuales e innatas de aprendizaje de idiomas para adquirir su lengua materna y pronto descubren que también pueden utilizar estas estrategias para aprender inglés.
Los niños pequeños tienen tiempo para aprender mediante actividades lúdicas. Adquieren el idioma participando en una actividad compartida con un adulto. Primero dan sentido a la actividad y luego obtienen el significado del lenguaje compartido por el adulto.
Los niños pequeños tienen más tiempo para incluir el inglés en el programa diario. Los programas escolares suelen ser informales y la mente de los niños aún no está llena de datos que hay que almacenar y comprobar. Pueden tener pocos deberes, o ninguno, y están menos estresados por tener que alcanzar unos niveles determinados.
Los niños que tienen la oportunidad de aprender un segundo idioma cuando son pequeños parecen utilizar las mismas estrategias innatas de aprendizaje de idiomas a lo largo de su vida cuando aprenden otras lenguas. Aprender una tercera, cuarta o incluso más lenguas es más fácil que aprender una segunda.
Los niños pequeños que adquieren la lengua en lugar de aprenderla conscientemente, como tienen que hacer los niños mayores y los adultos, tienen más probabilidades de tener una mejor pronunciación y de sentir la lengua y la cultura. Cuando los niños monolingües llegan a la pubertad y se vuelven más conscientes de sí mismos, su capacidad para captar el idioma disminuye y sienten que tienen que estudiar conscientemente el inglés mediante programas basados en la gramática. La edad a la que se produce este cambio depende en gran medida de los niveles de desarrollo de cada niño, así como de las expectativas de su sociedad.
Etapas del aprendizaje del inglés
El lenguaje hablado es natural antes que la lectura y la escritura.
Periodo de silencio
Cuando los bebés aprenden su lengua materna, hay un “periodo de silencio”, en el que miran y escuchan y se comunican mediante expresiones faciales o gestos antes de empezar a hablar. Cuando los niños pequeños aprenden inglés, puede haber un “periodo de silencio” similar en el que la comunicación y la comprensión pueden tener lugar antes de que digan realmente alguna palabra en inglés.
Durante este periodo, los padres no deben forzar a los niños a participar en el diálogo hablado haciéndoles repetir las palabras. Los diálogos hablados deben ser unilaterales, y la conversación del adulto debe ser una oportunidad útil para que el niño capte el lenguaje. Si el adulto utiliza el paréntesis (una forma de hablar adaptada) para facilitar el aprendizaje, el niño puede utilizar muchas de las mismas estrategias que utilizó para aprender su lengua materna.
Empezar a hablar
Al cabo de un tiempo, dependiendo de la frecuencia de las sesiones de inglés, cada niño (las niñas suelen ser más rápidas que los niños) empieza a decir palabras sueltas (“gato”, “casa”) o frases cortas ya hechas (“¿Qué es eso?”, “Es mi libro”, “No puedo”, “Eso es un coche”, “Es hora de ir a casa”) en diálogos o como afirmaciones inesperadas. El niño las ha memorizado, imitando exactamente la pronunciación sin darse cuenta de que algunas pueden constar de más de una palabra. Esta etapa se prolonga durante algún tiempo, ya que el niño adquiere más lenguaje utilizándolo como atajo para el diálogo antes de estar preparado para crear sus propias frases.
Construcción de la lengua inglesa
Poco a poco, los niños construyen frases que consisten en una sola palabra memorizada a la que añaden palabras de su vocabulario (“a dog”, “a brown dog”, “a brown and black dog”) o una sola lengua memorizada a la que añaden su propio input (“That’s my chair”, “Time to play”). En función de la frecuencia de la exposición al inglés y de la calidad de la experiencia, los niños empiezan a crear gradualmente frases completas.
¿QUÉ VAS A LOGRAR?
1. El alfabeto y su fonética.
2. Podrás interiorizar, reconocer e identificar el vocabulario propuesto y comandos básicos en el idioma, así como también su uso en oraciones simples.
3. Reconocer e identificar en sí mismos las partes del cuerpo usando el vocabulario propuesto en producciones orales y escritas.
4. Al final de cada clase se realizarán retos que le permitirán al estudiante practicar su habilidad oral en el idioma.
5. Reconocer, nombrar e identificar los diferentes hábitats y algunos animales que viven en ellos a partir de actividades manipulativas.
6. El niño podrá expresar sus intereses (gustos y disgustos) haciendo uso de estructuras como “I like / I don’t like”.
7. En las actividades programadas para cada lección se evidenciará una secuencia con los temas anteriores para continuar reforzando, ampliando e interiorizando el vocabulario del niño.
¿Cómo puedo empezar a enseñar inglés a los niños en casa?
A muchos padres les gustaría enseñar inglés a sus hijos en casa, pero no saben cómo empezar. No importa si tu propio inglés no es perfecto. Lo más importante es que usted sea entusiasta y que anime y elogie mucho a sus hijos. Su hijo se contagiará de su entusiasmo por el idioma. No se preocupe si su hijo no empieza a hablar inglés inmediatamente. Necesitará cierto tiempo para asimilar el idioma. Tenga paciencia y empezará a hablar inglés a su debido tiempo.
Establecer una rutina
Establezca una rutina para el tiempo de inglés en casa. Es mejor tener sesiones cortas y frecuentes que largas e infrecuentes. Quince minutos son suficientes para los niños más pequeños. Puedes ir alargando las sesiones a medida que tu hijo crezca y aumente su capacidad de concentración. Las actividades deben ser cortas y variadas para mantener la atención del niño.
Intente realizar ciertas actividades a la misma hora todos los días. Los niños se sienten más cómodos y confiados cuando saben qué esperar. Por ejemplo, puede jugar a un juego en inglés todos los días después del colegio, o leer un cuento en inglés con sus hijos antes de acostarse. Si tienes espacio en casa, puedes crear un rincón de inglés donde guardes todo lo relacionado con el inglés, por ejemplo, libros, juegos, DVD o cosas que hayan hecho tus hijos. La repetición es esencial: los niños suelen necesitar escuchar palabras y frases muchas veces antes de sentirse preparados para producirlas por sí mismos.
Jugar
Los niños aprenden de forma natural cuando se divierten. Las fichas son una forma estupenda de enseñar y repasar el vocabulario, y hay muchos juegos diferentes a los que se puede jugar.
Hay muchos otros tipos de juegos a los que puedes jugar con tus hijos para ayudarles a practicar el inglés.
- Juegos de acción
- Juegos de mesa
- Juegos de palabras
- Juegos en línea
Utilizar situaciones cotidianas
La ventaja de enseñar inglés en casa es que puedes utilizar situaciones cotidianas y objetos reales de la casa para practicar el idioma de forma natural y en contexto. Por ejemplo:
Hable de la ropa cuando su hijo se esté vistiendo, o cuando esté clasificando la ropa (‘Let’s put on your blue socks’, ‘It’s Dad’s T-shirt’, etc.).
Practica el vocabulario de los juguetes y los muebles cuando ayudes a tu hijo a ordenar su habitación (“¡Vamos a poner tu osito en la cama!”, “¿Dónde está el coche azul?”).
Enseña el vocabulario de los alimentos cuando cocines o vayas a comprar. Cuando vayas al supermercado, dale a tu hijo una lista de cosas que tiene que encontrar (utiliza imágenes o palabras según su edad). Repasa el vocabulario cuando guardes la compra en casa.
Utilizar los cuentos
A los niños más pequeños les encantan los libros con colores vivos e ilustraciones atractivas. Miren juntos los dibujos y decid las palabras mientras señaláis las imágenes. Más adelante puedes pedirle que señale otras cosas, por ejemplo, “¿Dónde está el gato?”. Al cabo de un rato, anímale a decir las palabras preguntándole “¿Qué es eso?”. Escuchar cuentos hará que tu hijo se acostumbre a los sonidos y ritmos del inglés.
Los cuentos animados son una excelente manera de que los niños desarrollen sus habilidades de escucha y lectura. Los niños mayores pueden completar las actividades descargables que las acompañan para comprobar su comprensión.
Utilizar canciones
Las canciones son una forma muy eficaz de aprender nuevas palabras y mejorar la pronunciación. Las canciones con acciones son especialmente adecuadas para los niños más pequeños, ya que pueden participar en ellas, aunque no sean capaces de cantar la canción. Las acciones suelen demostrar el significado de las palabras de la canción. Hay muchas canciones divertidas y animadas que puedes escuchar con tus hijos.
Solo la estructura gramatical
Con los niños más pequeños, no es necesario enseñarles explícitamente las reglas gramaticales, sino acostumbrarlos a escuchar y utilizar diferentes estructuras gramaticales en su contexto, por ejemplo, “have got” cuando se habla de la apariencia de alguien, o “must/mustn’t” cuando se habla de sus reglas escolares. Escuchar el uso de la gramática en contexto desde una edad temprana ayudará a su hijo a utilizarla de forma natural y correcta cuando sea mayor.
Los vídeos, las pruebas y los juegos ayudan a los niños a aprender de forma divertida y relajada.
Puede ser muy útil para que los niños mayores enseñen a sus hermanos u otros miembros de la familia.
¿Qué palabras y frases debo enseñar primero?
Tenga en cuenta los intereses y la personalidad de su hijo a la hora de decidir qué temas enseñarle, y deje que su hijo le ayude a elegir. Quizá quieras empezar con algunos de estos temas.
- Números (1-10; 10-20; 20-100)
- Colores
- Adjetivos (por ejemplo, grande, pequeño, alto, feliz, triste, cansado)
- El cuerpo
- Juguetes
- La ropa
- Animales (por ejemplo, mascotas, animales de granja, animales salvajes)
- Alimentos
También es importante que su hijo se acostumbre al lenguaje de la “hora del inglés”, así que utilice las mismas frases con su hijo cada vez, por ejemplo: “It’s English time! Vamos a sentarnos. ¿Con qué canción empezamos hoy?”. Los niños pronto aprenderán frases como por favor, gracias, ¿puedo tener…?, ¿dónde está…?, señala…, ¿de qué color es?, es…, me gusta…, no me gusta…
Sea cual sea su enfoque, lo más importante es relajarse, divertirse y hacer que el aprendizaje del inglés sea una experiencia agradable tanto para usted como para su hijo.