Las personas controladoras intentan controlar a los demás o las situaciones. Pueden hacerlo por ansiedad, porque les preocupa que, si no mantienen el control, las cosas vayan mal. Otras adoptan comportamientos controladores para afirmar su dominio, lo que constituye una forma de abuso.
Hasta cierto punto, todo el mundo intenta controlar lo que ocurre en su vida. Sin embargo, cuando una persona intenta controlar elementos de la vida de otra, puede ser perjudicial.
En este artículo, describimos los signos de que una persona es controladora y cómo el control se relaciona con el abuso. También se analizan las causas del comportamiento controlador y cómo afrontarlo.
¿Qué significa ser controlador?
Una persona “controladora” trata de controlar las situaciones hasta un punto que no es saludable o trata de controlar a otras personas.
Una persona puede intentar controlar una situación poniéndose al mando y haciéndolo todo ella misma. Una persona puede intentar controlar a los demás mediante la manipulación, la coacción o las amenazas y la intimidación.
Una persona controladora puede querer controlar a las personas cercanas, como su pareja o sus familiares. O puede querer ganar poder y control sobre grandes grupos de personas.
¿Es un abuso?
Una persona es abusiva si utiliza comportamientos que obligan a alguien a hacer lo que quiere. Estos comportamientos pueden incluir:
- Abuso físico, como golpear o quemar con cigarrillos.
- Abuso financiero, que implica tomar el control del dinero de otra persona.
- Coerción sexual, que implica tomar el control del dinero de otra persona.
- Abuso emocional, que puede implicar insultos, intimidación o luz de gas.
El abuso emocional o la agresión psicológica también puede implicar comportamientos que socavan la autoestima y la independencia de una persona, como aislarla de su familia y amigos.
Señales y comportamientos de las personas controladoras
- Te hacen creer que todo es tu culpa.
- Te culpan de cosas menores con las que no tienes nada que ver. Si algo va mal, asumen el papel de víctima y te hacen creer que eres responsable de cosas que están fuera de tu control.
- Es posible que escuches en una conversación “todo es culpa tuya” o “no deberías haber hecho esto”.
- Te critican todo el tiempo.
- Una persona controladora intentará socavar tu confianza lanzándote indirectas en privado o en público.
He aquí algunos ejemplos de estos métodos:
- Exagerar tus defectos en el trabajo (señalando siempre las erratas en un correo electrónico, por ejemplo).
- No reconocer nunca cuando haces algo bien.
- Enfadarse de forma irracional si no contestas al teléfono de inmediato.
- Hacer bromas pesadas sobre ti delante de los demás.
- Criticar tu forma de vestir o de hablar.

No quieren que veas a las personas que quieres
Exigir tu atención constantemente y aislarte gradualmente de tus amigos y familiares es un método de control. Intentarán mantenerte solo para ellos quejándose de la frecuencia con la que sales con ciertos amigos o familiares.
Pero no siempre es tan evidente. Es posible que simplemente te miren de reojo cuando hablas por teléfono con tus seres queridos o que se quejen cuando vas a pasar tiempo con la familia.
Llevan la cuenta
Siempre esperan algo a cambio y te hacen sentir culpable si no haces lo que ellos quieren. Llevan la cuenta de cada pequeño favor.
Por ejemplo, si te pagaron la cena una noche o te dejaron dormir en su casa, lo mencionarán repetidamente. También es posible que se esfuercen por parecer demasiado generosos como forma de mantenerte en deuda con ellos.
Te dan bombo y platillo
Le quitan importancia a tu experiencia mintiendo o acusándote de ser demasiado sensible. Si te molesta algo que te dijeron la semana pasada, negarán haberlo dicho y que todo está en tu mente. Empiezas a dudar de ti mismo todo el tiempo.
Digamos que sospechas que un amigo cercano está difundiendo rumores falsos sobre ti. En respuesta, dirá que te estás imaginando cosas o que culpas a otra persona, a pesar de las pruebas que puedas tener.
Crean drama
Si has tenido una gran victoria en el trabajo, una persona controladora puede cambiar inmediatamente de tema y enfadarse por algo que le haya molestado ese día para recuperar tu atención.
También puede sabotear tus relaciones con los demás para tener una ventaja sobre ti. Por ejemplo, puede hacer capturas de pantalla de tus mensajes privados sin permiso y enviárselos a otras personas.
Te intimidan
Alguien que ejerce un control excesivo puede actuar constantemente con superioridad y tratar de socavar tu reputación. En el trabajo, esto puede parecerse a un compañero que siempre te interrumpe durante una reunión para exponer su propia opinión o a un jefe que te habla con desprecio delante de tus compañeros.
También pueden hacer amenazas veladas en forma de bromas: “Si no entregas esto para mañana, empezaré a limpiar tu mesa. Es una broma”.
Son malhumorados
Muestran cambios de humor drásticos: en un momento te compran regalos y te colman de elogios, y al siguiente se comportan como un matón.
Acabas sintiendo que caminas sobre cáscaras de huevo y nunca sabes a qué atenerte con ellos. Tampoco asumen la responsabilidad ni dicen “lo siento” cuando te han molestado.
No aceptan un “no” como respuesta
Una persona controladora no suele aceptar límites saludables y tratará de persuadirte o presionarte para que cambies de opinión.
Si le has dicho que no puedes quedar este fin de semana, se presentará sin invitación en tu casa. O se negará a dejarte salir de una fiesta antes de tiempo, incluso después de decir que te sientes mal.
Son irrazonablemente celosos
Siempre quieren toda tu atención y se molestan cuando haces planes con otras personas.
Pueden
- Hablar mal o hacer comentarios negativos sobre ti y tus amigos.
- Interrogarte sobre dónde vas o a quién ves.
- Poner mala cara cada vez que planeas salir con alguien nuevo.
- Intentan cambiarte.
Intentarán moldearte para que te adaptes a sus propios intereses presionándote para que hagas cambios en tu aspecto o en tu forma de vestir. Puede que tiren tu par de vaqueros favoritos cuando estés en el trabajo o que se nieguen a salir de casa si no vas vestida de una determinada manera.
Pueden mostrar un comportamiento abusivo
Si te encuentras en relación con los signos anteriores, tómate un momento para ser honesto contigo mismo sobre la situación y evaluar si estos patrones de control se han convertido en abusivos.
Pregúntate si la persona está controlando tu libertad y autonomía. ¿Te sientes atrapado, dominado y temeroso todo el tiempo? ¿Te preocupa tu seguridad?
Estos comportamientos abusivos pueden aparecer lentamente, lo que dificulta su detección, o pueden intensificarse repentinamente después de que la pareja haya creado un fuerte vínculo.
Algunos de estos comportamientos pueden darse, por ejemplo, en las amistades, las relaciones familiares y las relaciones laborales.
Todo esto son claras señales de alarma de que el comportamiento se ha convertido en control coercitivo.
Sentirse libre de ser uno mismo es uno de los aspectos más importantes de tu identidad y autoestima. Ninguna relación romántica, de amistad o laboral debe hacerte sentir pequeño o inseguro.
Recuerda que, independientemente de lo que te hayan dicho, nada de esto es culpa tuya y te mereces algo mejor que vivir la vida de esta manera.
Imagina que cuentas con la capacidad de dirigir o cambiar los pensamientos de las personas… ¿Puedes sentir lo increíble que es? ¿Te gustaría aprender esta habilidad? ¿Te ha pasado que quieres convencer a alguien y no encuentras la manera de hacerlo? aprenderás lo necesario para lograr que las personas piensen lo que tú quieras que piensen Obtendrás los conocimientos necesarios para influir sobre otras personas Aprenderás técnicas de persuasión, trucos de manipulación, como influir a los demás, gestos no verbales y mucho más.
Causas de ser controlador
Ansiedad
Para algunas personas, intentar controlar las situaciones o los acontecimientos es una forma de hacer frente a la ansiedad.
Por ejemplo, una persona con trastorno obsesivo-compulsivo, o TOC, puede necesitar controlar su entorno o su rutina debido a su intenso temor a la contaminación o al crimen. El tratamiento de la ansiedad subyacente puede mejorar los síntomas de la persona.
Trastornos de la personalidad
Algunos trastornos de la personalidad pueden hacer que una persona sea más propensa a utilizar un comportamiento controlador. Algunos ejemplos son:
- Trastorno narcisista de la personalidad (NPD): El NPD es una condición de salud mental que causa una intensa necesidad de admiración, un sentido de superioridad y una falta de empatía.
- Trastorno límite de la personalidad (TLP): Las personas con TLP son hipersensibles al rechazo y al abandono y pueden utilizar conductas de control para evitarlo. Alrededor del 1,6% de la población general padece TLP.
Los trastornos de la personalidad son enfermedades mentales de larga duración. Algunas personas con TLP consiguen mejoras significativas con la psicoterapia, pero pueden necesitar 10 años o más de tratamiento antes de funcionar bien en una serie de relaciones y en el trabajo, por ejemplo.
Comportamiento aprendido
Las parejas abusivas suelen haber aprendido de otras personas el comportamiento controlador y otras formas de abuso. Pueden haber crecido en un hogar abusivo o haber aprendido de sus cuidadores que es su derecho ejercer el poder sobre su pareja.
En estos casos, es posible que la persona cambie sus comportamientos y actitudes. Pero para que esto ocurra, la persona debe querer realmente cambiar y tomar medidas para lograrlo.
Es crucial tener en cuenta que, aunque las condiciones de salud mental y los traumas del pasado pueden contribuir al comportamiento controlador, estos problemas no justifican ni excusan el abuso.
Cómo enfrentarse a las personas controladoras
¿Se puede gestionar con éxito a las personas controladoras? Depende del tipo de comportamiento y de la voluntad de probar varias tácticas. Un controlador puede ser un amigo, un vecino, un jefe, un compañero de trabajo, un cónyuge o un padre. He aquí varias formas de tratar con ellos de forma eficaz.
El primer paso es averiguar si el comportamiento controlador es o no abusivo. Si no lo es, puede ser una buena idea hablar con la persona sobre su comportamiento.
Una persona puede intentar:
- Utilizar frases con “yo”, como “me siento infeliz”, para no parecer acusador.
- Discutir formas de compartir el control o la responsabilidad.
- Establecer límites claros sobre lo que es aceptable.
Una persona no puede hacer que alguien quiera cambiar su comportamiento. Si una persona intenta hablar con calma y abiertamente con alguien y éste no le escucha, puede que tenga que distanciarse o terminar la relación.
En otros casos, cuando una persona demuestra un comportamiento abusivo, como el control coercitivo, puede ser peligroso enfrentarse a ella.
Se recomienda crear un plan de seguridad. Puede consistir en:
- Identificar a amigos o familiares de confianza a los que pedir ayuda.
- Practicar un autocuidado que beneficie la salud mental.
- Designar lugares seguros y puntos de escape.
- Identificar otros factores que ayuden a la persona a abandonar la situación de forma segura.
Identifique el tipo de comportamiento controlador
Hay muchas maneras en que una persona puede ser inescrupulosa. Pueden decir mentiras sobre los miembros de la familia o amigos de la víctima en un intento de crear una dependencia de su opinión. Pueden avergonzar, humillar o avergonzar para que la víctima se sienta pequeña. O pueden crear deliberadamente escenarios en los que la víctima explota para que el controlador pueda justificar su comportamiento dominante.
No te creas la mentira
El comportamiento controlador no tiene que ver con la víctima, sino con ellos. Son ellos los que están rotos y sienten la necesidad de manipular. Una persona dominante insiste en que la razón de su comportamiento astuto se debe a la actitud, las acciones, el tono o el lenguaje corporal de la víctima. Esto es una mentira. Hay muchas maneras de confrontar a una persona de manera saludable sin el uso de un comportamiento serpenteante.
Reconozca los desencadenantes y los patrones
Un controlador suele utilizar el mismo patrón de comportamiento disfuncional una y otra vez en una variedad de entornos. Es mucho más fácil para ellos repetir ofensas conocidas que descubrir y probar otras nuevas. Una vez reconocido, esto se convierte en una forma fácil de identificar los posibles desencadenantes. Conocer la chispa, permite tener tiempo para planificar una respuesta adecuada o una vía de escape.
Elija cuidadosamente una respuesta
No responda directamente a una táctica de control. Esto es precisamente lo que quiere el controlador y lo más probable es que haya planeado las respuestas a lo que se diga. Su objetivo es incitar a la víctima a una posición de subordinación defensiva para poder eclipsar. En su lugar, elige una de estas respuestas.
Ignorar y alejarse
Cuando el controlador busca información secreta sobre la víctima y la utiliza después como herramienta para avergonzarla, es un buen momento para ignorar y alejarse. Complacer su revisionismo histórico sólo aumentará la humillación cuando la víctima responda a la defensiva. Apartarse cortésmente y en silencio pondrá de manifiesto el comportamiento disfuncional para cualquier otra persona que pueda estar cerca.
Distraer o cambiar de tema
Cuando se dan explicaciones de una hora de duración sobre cuestiones sencillas en un esfuerzo por agotar a la víctima, la distracción es el mejor método. Por lo general, el controlador tiene un discurso casi ensayado, por lo que cuando se le interrumpe, no puede volver fácilmente al punto donde lo dejó.
Haz una pregunta
Cuando el controlador no ve los matices de gris que hacen que una cuestión sea a su manera o a un extremo totalmente opuesto, es el momento de hacer una pregunta. Preferiblemente una pregunta que refuerce el concepto de que hay más de dos opciones disponibles. Sin embargo, no pregunte por qué o el controlador probablemente se pondrá a la defensiva y reaccionará de forma verbalmente agresiva.
Aplique la lógica a la afirmación
Cuando se da un golpe de culpabilidad, como por ejemplo que te he dado a luz, por lo tanto, tienes que hacerlo, este es un gran momento para aplicar la lógica. Contrarresta la culpa con la razón, nunca con la emoción. Tú me has enseñado que no tengo que hacer nada, es una respuesta adecuada. Ten un par de afirmaciones preparadas de antemano para utilizarlas.
Responde al miedo
Cuando el controlador esté celoso de la relación entre la víctima y otro amigo, responda al miedo al abandono. Diga realmente las palabras: “He oído que tienes miedo de que te deje por otra persona”. Luego, hable sólo de ese tema, negándose a desviarse de nuevo al comentario envidioso obsesivo.
Inténtelo, inténtelo de nuevo hasta que lo consiga
Cuando un método no funcione, pruebe con otro y, si es necesario, con otro después. Pero en algún momento la relación tendrá que llegar a su fin. Como dice la canción de Kenny Rogers The Gambler, saber cuándo alejarse, saber cuándo correr. Un controlador que recurre a formas más extremas de comportamiento manipulador no merece la pena tener una relación.
Señales de peligro
El maltrato emocional en una relación íntima suele predecir el maltrato físico de la fuente de confianza.
Los signos de que una relación se ha vuelto peligrosa incluyen:
- Comportamiento físicamente intimidatorio, como lanzar o romper objetos o golpear las paredes.
- Llevar armas a la casa y utilizarlas para intimidar.
- Dañar, o amenazar con dañar, a las mascotas o a los niños.
- Utilizar amenazas de violencia, autolesión o muerte.
Cuando buscar ayuda
Cualquier persona que pueda estar sufriendo cualquier tipo de maltrato debe considerar la posibilidad de buscar ayuda.
Existen líneas telefónicas de ayuda, grupos de apoyo, terapeutas, consejeros y toda una serie de recursos para que una persona pueda salir de la situación con seguridad y recuperarse.