La teoría de la desintegración positiva es una teoría del desarrollo moral ideada por el psicólogo polaco Kazimierz Dabrowski. Consta de cinco niveles que van desde el interés propio total hasta casi todo lo contrario, que es la preocupación primaria por los demás.
Nivel I: Integración primaria
El egocentrismo es la fuerza dominante en este nivel. Los que se encuentran en este nivel de desarrollo moral se preocupan poco por los demás. Pueden ser muy competitivos y a menudo ganan porque no tienen culpa o vergüenza que les impida hacer lo que podría perjudicar a los demás.
Sus objetivos tienden a limitarse al éxito financiero, el poder y la gloria. Carecen de la capacidad de empatía y de autocrítica. Cuando las cosas van mal, echan la culpa a los demás en lugar de asumir cualquier responsabilidad personal.
Nivel II: Desintegración a un solo nivel
Los individuos que se encuentran en este nivel de desarrollo moral ya no están totalmente centrados en sí mismos, pero todavía no han interiorizado un conjunto básico de valores. Les motiva más la preocupación por lo que los demás pensarán de ellos, la necesidad de aprobación o el miedo al castigo. La falta de valores interiorizados les convierte en objetivos fáciles de manipular. Pueden experimentar conflictos internos, pero éstos se producen entre valores externos que compiten entre sí, como los valores del grupo social y de la familia.
Nivel III: Desintegración espontánea a varios niveles
En este nivel, el individuo comienza a desarrollar un núcleo interno de valores jerárquicos. Se producen intensos conflictos internos porque la persona está insatisfecha con lo que es en comparación con un ideal, con altos estándares personales. Comparará lo que es con lo que cree que podría o debería ser. La lucha por alcanzar el ideal puede conducir a la depresión existencial, la desesperación, la ansiedad y los sentimientos de inferioridad.
Por ejemplo, una persona puede tener un fuerte sentido del honor y creer que cualquier mentira es un signo de fracaso o debilidad moral. Si mienten para librarse de los problemas, pueden sentirse abrumados por la culpa y la vergüenza.
Los que se encuentran en este nivel también suelen sentirse moralmente descoordinados con sus compañeros, cuyos valores no se encuentran en el mismo nivel elevado de idealismo. Por ejemplo, les resulta difícil aceptar que ser menos que el 100% de la honestidad es a veces socialmente aceptable, ya que en ocasiones hacemos cumplidos que no queremos realmente.
Dabrowski considera este nivel como un periodo de “inadaptación positiva”. Es el punto en el que una persona puede parecer neurótica e inadaptada, pero está a punto de alcanzar un nivel superior de desarrollo. Los terapeutas pueden intentar ayudar a la persona a ajustarse a las normas de la sociedad en lugar de ayudarla a alcanzar el siguiente nivel. No todo el mundo llega al siguiente nivel. Para algunos, puede ser una lucha de por vida.

Nivel IV: Desintegración organizada de varios niveles
Los que se encuentran en este nivel han aprendido a ajustarse a los ideales personales, a vivir según esos ideales. Tienen valores fuertes e inamovibles. Son capaces de aceptarse a sí mismos y a los demás, tienen un fuerte sentido de la responsabilidad y se comprometen a servir a los demás. Muestran una fuerte empatía, compasión y conciencia de sí mismos. Sin embargo, para alcanzar este estado hay que haber pasado por la lucha del nivel estrés. Su yo anterior debe desintegrarse para dar paso al yo más ideal.
Nivel V: Integración secundaria
Los que han alcanzado el quinto nivel de desarrollo moral han llegado a su ideal. Todos los conflictos internos se han resuelto.
Muy pocas personas alcanzan este nivel, que se caracteriza por una vida de servicio a la humanidad y por vivir según los principios más elevados y universales de consideración a la humanidad. Se cree que la Madre Teresa ha alcanzado este estado.
Una persona menos conocida del quinto nivel es Peregrina de la Paz, que renunció a todo lo que poseía y pasó 28 años ayudando a otros a encontrar la paz interior.
Importancia de la teoría
Progresar por los cinco niveles no es fácil y, de hecho, puede ser emocionalmente doloroso. Muchas personas que recorren el camino de un nivel a otro no siempre lo hacen a propósito. Por el contrario, se ven empujados al camino por circunstancias atenuantes, que incluyen la muerte de un ser querido, una experiencia cercana a la muerte o incluso una experiencia mística. También pueden sentir inconscientemente que están preparados para el siguiente nivel.
La transición más difícil entre los niveles es la que se produce entre el nivel tres y el cuatro, y muchas personas que luchan por superar el nivel tres se beneficiarían del asesoramiento, siempre que quien lo proporcione tenga cierta comprensión de la teoría y de la superdotación.
Sin esa comprensión, el asesor puede pasar el tiempo intentando que el individuo se adapte a la vida tal y como es, en lugar de ayudarle a pasar al siguiente nivel.
Una vez que el individuo empieza a pasar al nivel cuatro, la elección de avanzar es consciente. La persona ya no tiene miedo a la desintegración del yo y es capaz de aceptar el dolor porque entiende que es necesario para progresar a los niveles superiores de desarrollo.
Conexión entre la teoría y las sobreexcitabilidades
Los individuos con fuertes sobreexcitabilidades emocionales, intelectuales e imaginativas parecen tener el mayor potencial para alcanzar los niveles más altos de desarrollo moral, siendo las sobreexcitabilidades emocionales e intelectuales las más significativas.
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Pruebas de la teoría de la desintegración positiva
Se han realizado muchas investigaciones sobre la teoría de Dąbrowski, y aunque no hay una conexión clara entre un mayor potencial de desarrollo y un mayor desarrollo alcanzado, gran parte de ellas sugieren que la teoría es una forma útil de conceptualizar el desarrollo de la personalidad.
Por ejemplo, varios estudios han contribuido a la idea de que las sobreexcitabilidades impulsan el comportamiento y las elecciones profesionales, entre otras cosas (Chang y Kuo, 2013; Lysy y Piechowski, 1983; Piechowski y Cunningham, 1985; Piechowski, Silverman y Falk, 1985).
Otro estudio de Miller, Silverman y Falk (1994) mostró que el potencial de desarrollo (medido por la sobreexcitabilidad) está fuertemente asociado con el nivel de desarrollo.
Los investigadores Mofield y Parker Peters (2015) confirmaron recientemente la relación hipotética entre las sobreexcitabilidades y el perfeccionismo.
Entre otras exploraciones de la teoría de la desintegración positiva, estos estudios sugieren que la teoría de Dąbrowski ofrece una perspectiva útil, aunque no del todo completa, sobre el desarrollo de la personalidad.
Estrategias para cada sobreexcitabilidad
Debido a la naturaleza de las personas sobreexcitables, especialmente los niños, muchos de ellos pueden acabar necesitando la ayuda de un profesional de la salud mental para hacer frente a la situación.
Para algunos, las sobreexcitabilidades pueden dejarles rebosantes de energía, psicológica, emocional, física o de otro tipo. Para otros, su sobreexcitabilidad puede manifestarse en excentricidades o comportamientos que se salen de las normas de comportamiento normal en su grupo social.
Además, mientras que algunos individuos sobreexcitables son impulsados a través de las etapas del desarrollo de la personalidad, otros pueden luchar con sus sobreexcitabilidades debido a un entorno que no fomenta el desarrollo o incluso lo inhibe activamente.
En general, las personas con sobreexcitabilidad probablemente necesitarán más cuidado, tiempo y/o atención en el asesoramiento. Su hipersensibilidad al entorno y a sus propios sentimientos y sensaciones puede dificultar la concentración o la visión de las cosas desde la misma perspectiva que los demás. Aunque esta perspectiva diferente puede ser a veces una ventaja para estas personas, a menudo también puede ser un obstáculo.
Estrategias de sobreexcitabilidad psicomotriz
Para aquellos con exceso de energía física, Bailey, especialista sugiere ayudarles a encontrar formas constructivas de liberar esta energía. La fisioterapia y las técnicas de integración sensorial pueden ayudar, además de las técnicas de relajación. Para los casos más pronunciados de exceso de energía, la medicación puede permitirles centrarse y concentrarse mejor en la tarea que tienen entre manos y ayudarles a desarrollar o practicar estrategias de autocontrol.
Por ejemplo, la meditación, los ejercicios de atención plena, la respiración profunda y otras técnicas de relajación sencillas y fáciles de realizar pueden suponer una gran diferencia para las personas con exceso de energía.
Estrategias para la sobreexcitabilidad sensual
Bailey recomienda que los consejeros ayuden a los individuos que tienen sobreexcitabilidad sensual a desarrollar un mayor autocontrol y a fomentar la autorreflexión. Las personas que se sobrecargan fácilmente con los estímulos sensuales pueden beneficiarse de reconocer sus desencadenantes, comprender sus respuestas y tomar medidas para disminuir la frecuencia de los descarrilamientos en su vida cotidiana. La fisioterapia también puede ayudar a estas personas o las técnicas de desensibilización para ayudarles a desprenderse de sus respuestas más intrusivas a los estímulos abrumadores.
Estrategias de sobreexcitabilidad imaginativa
Aunque no es necesariamente algo malo ser excesivamente imaginativo, aquellos con una mayor tendencia a perderse en su imaginación pueden potencialmente perderse en tendencias más negativas, como los delirios y otros desprendimientos de la realidad. Para ayudar a estas personas a mantenerse firmemente arraigadas a la realidad, los profesionales de la salud mental pueden centrarse en orientarlas hacia la creatividad en lugar de hacia el aislamiento.
A veces, este grupo necesitará ayuda para no difuminar la línea entre lo que es real y lo que es fantasía.
Estrategias de sobreexcitabilidad intelectual
En el caso de los individuos con sobreexcitabilidad intelectual, los psicólogos y consejeros pueden ayudarles a equilibrar sus tendencias hacia las actividades intelectuales con otras actividades de desarrollo importantes. Estos individuos pueden acabar descuidando su desarrollo emocional y moral para perseguir únicamente los logros intelectuales.
Al asesorar a las personas de este grupo, puede ser útil enseñarles estrategias para contrarrestar esta sobreintelectualización y animarles a utilizar su imaginación con más frecuencia. Animarles a que se interesen por una actividad artística como la música o el arte puede ayudarles a equilibrar sus actividades.
Estrategias para la sobreexcitabilidad emocional
Cuando se trabaja con individuos emocionalmente sobreexcitables, es importante que los profesionales de la salud mental comprendan su perspectiva única y los problemas únicos que conlleva esta perspectiva. Pueden necesitar la validación de los demás y el reconocimiento de lo que son como individuos. También pueden necesitar más apoyo y empatía.
La psicóloga Elizabeth Mika (2002) fomenta el uso de terapias como la cinematerapia (uso de películas para reflexionar sobre el yo y el desarrollo posterior) o la biblioterapia (uso de libros para reflexionar sobre el yo y el desarrollo posterior) y la instrucción en técnicas de relajación como las enumeradas anteriormente. Además, las técnicas de reencuadre pueden ayudar a estas personas a ver sus problemas y sus tendencias bajo una nueva luz, lo que puede conducir a una reducción de la angustia y a una mayor apreciación de los aspectos únicos del yo.